ALMAS Y SILENCIOS SINCRONIZADOS
""LAS ALMAS Y LOS SILENCIOS SINCRONIZADOS""
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--Por Tío Bero, (aprovechando, que la musa está bondadosa)
... En Venezuela el país entero aprendió a contener el aire y aguantar la respiración sin ponerse morados. No por yoga, ni por disciplina zen, sino por costumbre política: aquí se aguanta la respiración cada vez que el poder hace silencio. Y ahora el silencio es coral, sincronizado… aunque un tanto desafinado.
... Los venezolanos miran el reloj sin saber si es cuenta regresiva o déjà vu.
... Las calles respiran bajito, los cafés hierven en murmullos y los grupos de WhatsApp trabajan horas extras interpretando señales invisibles.
-- Porque cuando el poder calla, el pueblo traduce.
...Los militares, por su parte, no hablan. No porque no tengan qué decir, sino porque están esperando el turno de salida, como en barbería caraqueña sin barbero y sin tijeras.
-- Nadie se mueve sin que le digan “pase usted”.
-- Todos firmes, todos atentos, todos calculando quién será el próximo en entrar, en qudarse… O En Salir.
Y arriba, en la cúpula, la Delcy, el Cabello y el Padrino se sincronizan... bueeeno, Traaatan de sincronizarse, (más les vale) Sí. Pero como esos relojes chinos que marcan la hora correcta solo dos veces al día. Caminan juntos, pero cada uno mirando un mapa distinto. Tratando de hacer lo mismo, pero cada cual con un huso horario diferente.
-- Hablan el mismo idioma, pero con subtítulos contradictorios.
--Delcy sonríe como quien sabe algo… o como quien quiere que crean que sabe algo.
--Cabello gruñe, analiza, mide lealtades como quien pesa café en la bodega.
--Padrino observa el clima, no el meteorológico, sino el político-militar: presión, viento externo, posibilidad de tormenta...
...Están coordinados, dicen. Claro. Coordinados en la cautela y en la confusión.
--Sincronizados en la duda. Unidos en el “todavía no sabemos qué carajo es esto”.
...Porque aquí,
--nadie se adelanta,
--nadie se sacrifica primero,
--nadie mueve ficha sin ver quién queda expuesto.
...Mientras tanto, el país sigue aguantando la respiración. No porque confíe, sino porque ya aprendió que exhalar antes de tiempo puede salir caro.
...Venezuela espera.
-- Los militares esperan.
-- El poder espera.
--La espera, también espera...
...Y en esa espera sincronizada —sí, pero como que casi no— el silencio habla más que cualquier discurso.
-- Porque cuando todos se miran y callan al mismo tiempo, es porque todos saben al mismo tiempo, que algo está jodío, que algo raro se está moviendo… aunque nadie sabe qué es lo que se está moviendo, ni nadie quiere admitirlo todavía.
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