CUANDO EL ODIO LLEGA SIN TIMBRE Y SIN AVISAR
--Por Tío Bero, (con una reflexión oportuna)
......Hay un momento raro, incómodo, necesario y casi filosófico en nuestras vidas, en que uno se entera de que existe gente —lejana, desconocida, sin historia compartida— que te detesta con una pasión que ni tu ex logró sostener.
Y entonces surge la pregunta automática, casi inocente:
“¿Por qué nos odian. Serán odiadores?”
--Error.
--Grave error.
...Porque esa pregunta viene cargada de una trampa elegante: asume que el problema está completamente del otro lado. Eso es un error. Que el odio es un fenómeno espontáneo, como la lluvia en agosto o un apagón en La Habana.
--Pero no.
--La pregunta incómoda y defensiva —la que pica, la que escuece, la que nadie quiere invitar al debate— es otra:
“¿Por qué 'NOS' ODIAN?”
...Así, en mayúsculas grandes. Con el dedo apuntando, aunque sea un poquito, hacia adentro, hacia nosotros.
...Porque a veces no es ideología…
Es historia.
...A veces no es propaganda…
Es memoria.
...A veces no es ignorancia…
Es experiencia acumulada, como deuda vieja que nadie quiso pagar.
...Claro está, tampoco hay que caer en el otro extremo y hacer un acto de autoflagelación colectiva, como si fuéramos culpables universales de toooodos los males del planeta. Hay odios absurdos, preparados, planeados, heredados, fabricados, inflados como globos políticos que se venden bien en temporada electoral.
...Pero ignorar la pregunta interna es igual de peligroso que creer que somos los divinos de nuestra dimensión y todos los demás están equivocados por defecto.
...Porque cuando uno solo pregunta “por qué nos odian”, se coloca en el papel cómodo de víctima incomprendida.
...Pero cuando pregunta “por qué NOS ODIAN”, entramos en terreno resbaloso: el del análisis objetivo, el de la autocrítica.
...Y eso, amigo mío, o amiga mía, no vende; no va ni llega a ningún lugar.
No da likes.
No se convierte en consigna, ni en razón, ni en bandera..
...Es más fácil decir:
--“Nos odian por envidia.”
--"Nos odian porque les gusta odiar."
--“Nos odian porque somos mejores.”
--“Nos odian porque no nos entienden.”
...Y a veces… sí pasa eso.
Pero otras veces, no.
...A veces nos odian porque en algún momento fuimos arrogantes.
--Porque miramos por encima del hombro.
--Porque exportamos problemas junto con nuestras “soluciones”.
--Porque confundimos influencia con imposición.
--O porque alguien, en nuestro nombre, hizo algo que todavía huele mal.
...El problema es que hacerse esa pregunta no garantiza una respuesta bonita.
--Pero sí garantiza algo más útil: REALIDAD.
...Así que la próxima vez que aparezca ese odio 'gratis' y misterioso hacia nosotros, ese rechazo sin contexto inmediato, ese mal sabor internacional…
...Antes de encender el discurso automático, prueba con esto:
--NO preguntes solo “¿por qué odian?”
Pregúntate también:
“¿por qué me escogieron a mí; qué parte de esto tiene que ver conmigo… o con nosotros?”
...No es cómodo.
No es patriótico en el sentido clásico.
Pero es peligrosamente honesto.
...Y a veces, la honestidad —aunque duela— es el único idioma que el universo, el mundo honesto y sincero y la gente derecha todavía respetan!!!.
Comments