EL DÍA EN QUE NO HAY NADA (Y ESO ES TODO)
--Por Tío Bero, (fuera de onda)
......No sé si desperté demasiado relajado, o si fue que el cerebrito decidió cogerse un descansito mental sin avisarme. Me levanté, miré alrededor… y nada. Ni una idea, ni un chisme mental, ni una indignación reciclada. Ni siquiera ese temita viejo que uno saca del cajón de los recuerdos, lo sacude un poco y lo vende como nuevo.
Naaaada!
Y eso, mi socio, da más miedo que una factura de la luz en Cuba sin haber tenido corriente durante 28 días.
Porque uno está acostumbrado al ruido interno. A la queja automática. A la bobería. A la chispa que salta sola. A empezar un brete. A inventarlo si no lo hay. Pero hoy no. Hoy el motor está en neutro, el piloto automático se me fue de vacaciones, y el narrador interno parece que se mudó sin dejar dirección. Y la musa no aparece por ningún lao.
¿Y ahora qué hago?
Porque escribir sin tema es como hacer café sin café: puro vapor, agua sola y esperanza. Y sin embargo… aquí estoy. Escribiendo sobre no tener nico' que escribir.
Mira qué clase de descaro literario. Es como un fraude sin uno querer que sea.
Pero pensándolo bien, este vacío tiene su gracia, o su gracia vacía. Porque cuando no hay tema, lo que queda eres tú. Uno mismo, sin maquillaje, sin consigna, sin metáfora reciclada. Sin idea de un versito, de un parrafito de algo. Sin na' Un tipo viejo sentado frente a la nada, no sentado, todavía acostado con el celular y el deo índice improvisando nada... esperando que la nada le guiñe un ojo.
Y a veces, la nada guiña.
Porque en ese silencio raro empiezan a aparecer cosas pequeñas: una idea tímida, una hormiga, una frase medio coja, un recuerdo que no pidió permiso. No vienen como desfile, vienen como ladrones. Pero algo traen.
Quizás el problema no es no tener tema…
Quizás es que estamos mal acostumbrados a que el tema siempre venga con ruido y trompeta... ni sé.
Hoy no vino.
Hoy llegó en chancletas, en pelotas y sin partitura.
Y uno, que es exigente... no, más bien, no soy eso, quiere fuegos artificiales cuando a veces lo que toca es una vela encendida en la oscuridad.
Así que aquí va la solución, por si mañana te pasa lo mismo:
Si no tienes tema, no te atormentes, levántate, haz un cafecito negrito… y ya; escribe sobre eso.
Si no tienes ganas… escribe sin ganas.
Si no tienes nada… exprime la nada hasta que suelte algo.
Porque al final, el escritor no es el que tiene un título de 'Escritorazo' y siempre tiene ideas y temas pa' escribir y sorprender... Más bien es un atrevido que se cree y siente quepuede escribir y que es escritor; que se lanza y hace lo que pueda... el que no se rinde cuando el mundo se desmorona en boronillas, cuando no hay ninguna idea o ningún brete que agarrar.
Y mírame… empecé sin nada… porque, verdad, hoy estoy apagao.
Y mira, "sin querer queriendo" ya te metí tremendo cuento...
...Nada más peligroso que un cerebro vacío y sin motivación…
porque en cualquier momento se llena el espacio en blanco y se le mete lo que sea... o nada, porque si no hay tema ni hay nada... se hace una cosa fraudulenta como esta. Y el lector termina preguntando: Tío Berooo, por fin... qué pasó???
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