DIAZ-CANEL… TRUMP ESTA LISTO PA’ SOPLARTE EN EL COCOTE
--Por Tío Bero.
......En La Habana ya no se sabe si lo que viene es un apagón, un ciclón… o un “soplido imperial” con aire acondicionado incluido.
...Porque mientras el pueblo inventa café sin café, arroz sin arroz y corriente “por bloques”, allá en el norte, Donald Trump anda calentando motores, peinándose y arreglándose el copete amarillo con laca industrial y mirando el mapa de Cuba como quien mira un puerco asándose lentamente.
...Y del otro lado, Miguel Díaz-Canel tratando de mantener compostura revolucionaria aunque el país parezca una hornilla vieja conectada con tape.
...Porque una cosa hay que reconocer:
el cubano aguanta…
pero el cableado nacional ya pidió la baja médica.
...En cada discurso, Canel habla de resistencia.
Pero la gente lo oye con el mismo entusiasmo con que escucha:
“Habrá mantenimiento eléctrico de doce horas…”
--Doce horas…
¡Eso en Cuba ya es servicio premium!
...Mientras tanto, Trump aparece por allá diciendo:
“Cuba necesita cambios.”
Y medio Miami empieza a sacar las croquetas del freezer como si viniera fiesta.
...El problema es que Díaz-Canel no sabe si prepararse para sanciones…
o para un ventarrón político con olor a hamburguesa, petróleo y tweets en MAYÚSCULAS.
...Porque Trump no manda indirectas.
Trump sopla duro.
Como tío bravo apagando un cake de cumpleaños:
¡FUAAAA!
...Y en el cocote de Díaz-Canel y del gobierno cubano ya se siente la brisita.
...La libreta no alcanza.
--La guagua y la yegua no aparecen.
--La corriente entra como visita incómoda:
cinco minutos y se va sin despedirse.
...Pero la televisión sigue firme:
“EL PAÍS AVANZA A PASOS DE GIGANTES... (muertos y apestando)
...¿Avanza pa’ dónde?
Esa parte nunca la explican.
...Ya el cubano no quiere bloqueo, ni desbloqueo, ni mesa redonda.
El cubano quiere un bistec que no sea de misterioso ni solidario…
y un ventilador que dure más de media novela brasileña.
...Mientras tanto, Trump afila discursos.
Marco Rubio le saca brillo al piso.
Y en La Habana alguien pregunta:
--“¿Compadre, y si viene otro periodo caliente?”
...Y otro responde:
“Caliente no… más caliente de lo que está esto... se derrite el Malecón.”
...Pero cuidado…
porque el cubano tiene una virtud peligrosa:
se ríe hasta del desastre.
--No hay gasolina…
y hacen chistes.
--No hay luz…
y sacan el dominó.
--No hay pan…
y aparece uno diciendo:
“Bueno, por lo menos la dieta es revolucionaria.”
...Eso no lo entiende ningún político del planeta.
--Ni Trump con su melena naranja.
Ni Canel con su cara de administrador de tienda vacía.
...Al final, el pueblo sigue ahí…
sudado, apagado, respirando, inventando y sobreviviendo.
Porque Cuba es como un almendrón del 55:
ruge, bota humo, pierde piezas…
pero milagrosamente sigue andando... más o menos, pero andando.
...Y mientras el mundo habla de geopolítica, sanciones y estrategias…
el cubano de a pie solo pregunta una cosa:
---“Socio…
¿hoy vendrá la corriente antes del noticiero… o después?”
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