ESTOS CABRONES NI COMEN… NI DEJAN COMER
--Por Tío Bero.
Crónicas de una revolución con gastritis ideológica.
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...En este mundo hay gobiernos malos… gobiernos peores… y después están esos gobiernos que cuando alguien te ofrece un pan con jamón, salen corriendo a decirte que el jamón es una agresión imperialista y que el pan viola la soberanía nacional.
...Porque ahora resulta que el señor Trump salió prometiendo cien millones de dólares, internet gratis y no sé cuántas cosas más “para ayudar al pueblo cubano”…
...Y enseguida apareció Carlos Fernández de Cossío —con media familia viviendo cómodamente en Miami, viviendo bueno, comiendo croquetas de jamón serrano y mirando Netflix en HD— diciendo, Cossío, desde Cuba, que Cuba no necesita “laticas de comida pa’ vivir”.
¡Ñooo… qué nivel de sacrificio ajeno más elegante!
...Eso es como ver al vecino comiéndose una pizza familiar mientras te explica filosóficamente que el ayuno fortalece el estómago y el espíritu revolucionario.
...Porque el problema nunca ha sido el hambre. El problema es quién trae la comida desde USA.
--Si el pollo viene de afuera: —“¡Intervención!”
--Pero si el hambre viene de adentro: —“¡Resistencia heroica!”
...Ahí sí no pasa nada.
...Lo grande del caso es que el cubano de a pie ya no sabe si tiene hambre… o si está participando involuntariamente en una tesis económica soviética escrita en 1962.
...Tú ves al pueblo entero haciendo colas kilométricas por un muslito de pollo importado… …mientras en la televisión aparece un funcionario diciendo: —“El bloqueo no podrá doblegarnos.”
--Y efectivamente: doblegarlos no… …pero enflaquecerlos sí.
...Porque el cubano lleva tantos años “resistiendo”, que ya la resistencia parece deporte olímpico.
...Hay gente que en Cuba no tiene presión arterial: tiene “presión revolucionaria”.
--Y cada vez que alguien ofrece ayuda, enseguida salen los guardianes ideológicos con gastritis patriótica: —“¡No necesitamos migajas del imperio!”
Claaaro… eso lo dice el mismo que tiene visa, internet estable, aire acondicionado y familiares mandándole Amazon desde Hialeah.
...El pobre cubano de Centro Habana y del resto del país no está pensando en geopolítica. --Ese hombre está pensando: “Compadre… aunque sea mándame las laticas vacías… pero abrelas fácil porque ni abrelatas tenemos.”
...Y ahí está el gran drama revolucionario: ni producen suficiente… …ni dejan que llegue suficiente.
Ni comen… …ni dejan comer.
...Una filosofía económica tan absurda, que si la aplicaran en un restaurante, el menú diría:
“Hoy no hay comida…
pero tampoco permitimos que usted traiga la suya.”
--Y después se ofenden cuando la gente se monta en una balsa, cruza selvas, vende la bicicleta, el refrigerador y hasta el perro… para terminar precisamente en Miami… …el mismo lugar capitalista y maligno donde casualmente viven los familiares de muchos de los que dan los discursos.
...Pero así funciona el teatro político tropical: el pueblo pasando trabajo… y la élite revolucionaria pasando por migración VIP.
...Mientras tanto, el cubano sigue sobreviviendo como puede: inventando, resolviendo, estirando el arrocito con piedras, haciendo café con chícharo, y conectándose a un Wi-Fi clandestino que entra más débil que la fe del Comité Central.
...Y cuando alguien pregunta: —“¿Pero ustedes qué quieren realmente?”
--La respuesta es sencilla:
“Compadre… aunque sea déjenme decidir si quiero la latica o no.”
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