EL ACERO SENSIBLE Y EL MIEDITO REVOLUCIONARIO
---Por Tío Bero, (contando no precisamente cuentos) ...En una mañana donde el malecón bosteza humedad, calor, salitre y consignas añejadas, aparece en el horizonte un visitante que no viene a bailar casino ni a tomarse un guarapo: el USS Abraham Lincoln, con su cara de “yo no vine a debatir, vine a estacionarme porque sí”. ...A su alrededor, como escoltas con cara de pocos amigos, dos destructores —de esos que no destruyen argumentos, sino todo lo demás— avanzan en formación. No hablan, no ríen, no tuitean, no improvisan: ejecutan órdenes. Y eso, en ciertas oficinas de La Habana, produce una alergia peor que el polvo del archivo histórico. ...Treinta millitas náuticas al norte. Nada. Un paseíto. Un “estoy aquí, pero no estoy”. La distancia perfecta para que el mensaje llegue sin necesidad de subtítulos, traductores ni intermediarios: esta vez no es 'sustico'… es silencio sin aguaje, pero con eco y carácter. ...Mientras tanto, en el edificio climatizado donde el aire acondiciona...