DISCURSO DE TRUMP
""DISCURSO DE TRUMP. Y YO... SIN CAMISETA PARTIDISTA""
***********
--Por Tío Bero, (que no se pinta de ningún color)
...... No soy fanático. No me levanto con un elefante azul en la taza del café ni me acuesto abrazado a un burro rojo. No milito, no cobro, no reparto calcomanías en las esquinas. Pero tengo ojos y oídos. Y cuando alguien habla fuerte, claro y sin pedir permiso, se nota.
El discurso de Donald Trump sobre el Estado de la Nación fue de esos que no pasan por debajo de la mesa. Fue directo. Sin anestesia. Crudo como bistec mal pasado. Dijo lo que quiso decir, miró al frente y no se disculpó por existir. Y en estos tiempos donde muchos hablan para no decir nada, eso ya es noticia.
No fue una misa política. Fue más bien un combate de boxeo con micrófono. Golpes verbales aquí, aplausos allá, caras largas en primera fila y sonrisas apretadas en la segunda. Pero el hombre habló como habla: sin filtro, sin rodeos, sin pedirle permiso al algoritmo supremo.
¿Objetivo? Para quien lo escucha con simpatía, sí. ¿Provocador? Para quien no lo soporta, también. Pero nadie puede decir que fue tibio. Y en la política moderna, donde abundan los discursos reciclados y las frases diseñadas por comité, lo explosivo termina pareciendo auténtico.
Lo interesante no es solo lo que dijo, sino cómo lo dijo. Con ironía, verdades, gracia y seguridad. Con ritmo. Con esa mezcla de empresario y predicador que lo caracteriza. Los suyos lo sintieron como confirmación. Los otros, como desafío. Y los que no somos ni lo uno ni lo otro, lo vimos como espectáculo político de alto voltaje.
Porque esa es la verdad incómoda: la política en Estados Unidos ya no es solo gestión; es narrativa. Es escenario. Es impacto. Y en ese terreno, Trump sabe jugar.
Al final, más allá de partidos, colores y lealtades, lo que quedó fue una sensación: alguien habló sin miedo al qué dirán. Y eso, guste o no guste, mueve emociones y fomenta reacciones. Y cuando la política mueve emociones, nadie queda indiferente.
No soy demócrata. No soy republicano. Pero reconozco cuando un discurso sacude la sala.
Y esta vez, la sala tembló!!!
Comments