DISYUNTIVA DE UN TÍO ATORMENTADO
""DISYUNTIVA DE UN TÍO: ESCRITOR O POLÍTICO… Y DECIDIÓ LA SÁTIRA Y SER PAYASO""
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--Por Tío Bero, (que hoy trata de ser serio)
...Hay hombres que en la vida enfrentan decisiones trascendentales: casarse o no casarse, emigrar o quedarse, pedir café negro o aguadito con azúcar.
Y después está un tío...
...Que tuvo una disyuntiva histórica: ser escritor serio o convertirse en político prometedor. Dos caminos llenos de gloria, prestigio… y peligros.
...Ser escritor implicaba pasar hambre con elegancia. Morirse de frío en invierno, pero con poesía y metáforas. Firmar libros que nadie compra y asistir a presentaciones donde solo van tres primos, cuatro amigos y un vecino despistado que creyó que regalaban croquetas.
...Ser político, en cambio, ofrecía otro menú: decir mentiras, prometer puentes donde no hay ríos, inaugurar obras imaginarias y hablar tres horas sin decir absolutamente nada… pero con aplausos coordinados.
...Este tío se sentó a pensar.
Se hizo café.
Encendió un pedazo de tabaco en una cachimba Made'n China.
Y miró al techo como si allí estuviera la Constitución Universal del Oportunismo.
--Si soy escritor”, dijo, “tendré que decir la verdad en versos, prosa bien redactada y disfrazada de novela”.
--“Si soy político”, murmuró, “tendré que mentir disfrazado de verdad”.
Ahí, el confuso tío entendió que ambos oficios compartían el mismo escenario: el teatro.
--El escritor inventa personajes que parecen reales.
--El político inventa realidades que parecen personajes.
--El escritor usa metáforas de cosas sublimes.
--El político usa estadísticas inventadas.
--El escritor crea mundos imaginarios.
--El político promete mundos imposibles.
...Entonces este tío tomó la decisión más honesta de su vida:
se hizo satírico… y asumió que era payaso.
...Porque el payaso, al menos, no engaña a nadie.
Se pinta la cara y avisa: “Esto es un espectáculo”.
...El político también se pinta la cara, pero le llama “maquillaje pa' las luces y la comparecencia”.
...Este tío descubrió algo profundo: el satírico tiene un privilegio que el político no soporta —la libertad de divertirse, echar relajo y de reírse de todo, incluso de sí mismo.
-- Y en tiempos donde todo el mundo se toma todo demasiado en serio, eso es casi revolucionario.
Así que eligió el circo de la palabra.
Un circo sin presupuesto, sin ministerio, sin escoltas.
Un circo donde las carcajadas duelen… pero despiertan, estimulan la imaginación y en el peor de los casos, entretienen.
...Hoy, cuando alguien le pregunta:
—Oiga, tío, ¿Y usted qué es? ¿Escritor, político, parlanchín o qué?
--Él responde con una reverencia exagerada:
—Ni lo uno ni lo otro. Soy payaso profesional. Digo verdades sin nariz roja y con gafas oscuras pa' lucir bonito y disimular las arrugas de mis ojos.
...Y mientras algunos redactan discursos que nadie entiende y otros publican novelas que nadie lee, el tío escribe sátira. No pa' ganar votos ni plata. No para ganar premios. Sino para que el espejo social, aunque esté viejo, amarillento y rajado, siga reflejando algo...
... Porque en un mundo donde abundan los discursos solemnes y escasea la honestidad, el payaso resulta ser el único que se atreve a decir lo obvio sin miedo, sin pensar en consecuencias y sin pedir permiso.
... Y esa, queridos lectores, fue la campaña más sana, entretenida y exitosa del Tío.
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