SIETE DÊCADAS DE GOZADERA
""CASI SIETE DÉCADAS DE BURLA Y GOZADERA… Y AHORA LES LLEGA EL SUSTO""
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--Por Tío Bero, (con la cachimba y la espinita del Domingo)
...La dictadura cubana lleva casi setenta años riéndose de un pueblo entero y, de paso, de catorce gobiernos de los Estados Unidos. Les mintieron a los cubanos de frente y a Washington por debajo de la mesa. Jugaron al cansancio, al “mañana vemos”, a la rueda rueda, a los escondíos, al doble discurso y a la paciencia infinita. Y les funcionó bien. Durante décadas.
Pero algo cambió.
Hoy no se ríen. Hoy murmuran, se miran de reojo, se rascan partes del cuerpo y tragan en seco. Porque saben que están tocando fondo. Y porque Donald Trump no es un presidente fácil, de salón diplomático ni de discursos tibios. Trump es un pellejo duro de roer, más duro que todos los anteriores juntos; y eso les preocupa y los tiene inquietos.
La dictadura se acostumbró a lidiar con políticos previsibles, con administraciones indolentes que escuchaban, creían, jugueteaban, negociaban, esperaban, confiaban y justificaban. Se especializaron en estirar la cuerda sin que se rompiera. En vender miseria como resistencia y fracaso como heroísmo. En culpar al embargo de todo, incluso de su propia incapacidad moral.
Pero cuando enfrentas a alguien que no juega a la paciencia eterna, el libreto se te cae de las manos.
Por eso hoy los ves nerviosos. Por eso el tono ha cambiado. Por eso hablan más de “soberanía” y menos de promesas. Porque saben que el margen se achicó, que el cuento se agotó y que ya no quedan muchos culpables externos a los que señalar sin que la gente se ría… o se canse definitivamente.
El miedo no es a Trump como persona. El miedo es a lo que representa: imprevisibilidad, presión real y cero romanticismo ideológico. El miedo es a que, por primera vez en mucho tiempo, el juego no se juegue con las reglas que ellos impusieron.
Y cuando una dictadura deja de reírse y empieza a preocuparse, no es casualidad. Es señal de desgaste. De agotamiento. De que el fondo del barril ya se ve… y está vacío.
Porque los pueblos pueden ser engañados mucho tiempo.
Pero ni para siempre, ni gratis, porque...
..."No hay mal que dure cien años!"
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