UNO PROPONE Y LA CACHIMBA DISPONE
""UNO PROPONE… Y LA CACHIMBA DISPONE""
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--Por la Cachimba de Tío Bero.
¡Ay, señores!
...Ayer me levanté con espíritu de atleta olímpico. Me miré al espejo y me dije:
—Tío Bero, hasta aquí. Se acabó el humo. Se acabó el romance tóxico con la cachimbita y la nicotina. Hoy empieza tu nueva vida.
...Y oye… ¡lo logré!
Veinticuatro horas enteritas sin fumar. Ni una cachadita. Ni un “bueno, esta es la última”. Nada.
Yo caminaba por la casa como prócer recién estrenado. Me sentía ejemplo para la humanidad. Gandhi con café negro.
...Hoy me levanté feliz. Orgulloso. Renovado.
Puse la cafetera a colar ese café fuerte, oscuro, cubanazo hasta los tuétanos. Ese que no se bebe… se enfrenta.
...La casa olía a nueva vida, a victoria.
Me serví la tacita.
Prendí la tele para ver mi show favorito.
Me acomodé en mi butaca —esa que ya tiene la forma exacta de mis derrotas—
Y entonces…
...Se escuchó.
...Desde el cuarto.
...Un susurro fino, chantajista, traicionero, seductor:
—Ps… pss… pssss…
...Yo me quedé quieto.
El café en la mano temblando como economía caribeña.
—Oyeee… —volvió la voz— sin mí no eres tú. ¿Qué es un café sin humo? ¿Qué es un show sin compañía? No seas dramático…
...Y ahí entendí. Era ella. La cachimbita.
La misma que ayer encerré en la gaveta con dignidad de juez severo.
La misma que juré que no volvería a tocar.
...La muy descarada estaba hablándome.
...Yo intenté resistir.
Miré al techo.
Miré el café.
Miré mi conciencia...
...Pero la conciencia se hizo la sueca, porque todavía huele a tabaco recién prendido.
—Vamos, chico… —susurró— no te achicopales-- deja de torturarte y de hacerte el duro; tú no eres de ensaladas ni de vida fitness, ni de ninguna realeza. Tú eres de café negro, butaca hundida y humo dibujando mapas en el techo…
...Y ahí mismo me desmoroné y se me cayó el discurso.
...Porque una cosa es proponerse dejar el tabaquismo…
Y otra muy distinta es seguir viviendo en la mentira y dejar la ceremonia.
--El ritual.
--El café que pide pareja.
--El pensamiento filosófico que solo aparece en la tercera colada.
--Ese momento en que uno mira al vacío, respira suave, y se cree importante, poeta, filósofo y profundo, cuando en realidad está divagando en la quinta nube.
...¿Y qué pasó?
--Bueeeno…
--Digo como Guillén:
"Pasó... vamos a ver...
--Pasó lo que tenía que pasar!!!
...Que aquí estoy. Chupando otra vez. Con cara de “hoy no, mañana sí”.
...Porque en este mundito, a veces justo, a veces ingrato, uno propone…
pero la cachimba dispone.
...Y yo no sé qué tiene esa condenada que cuando la guardo, descansa uno o dos días;
pero cuando la oigo, no puedo contenerme... y obedezco como un perrito bien entrenado.
...Mañana lo vuelvo a intentar.
Lo juro.
Después del café.
............
""UNAS CUARTETICAS""
Dije “no fumo más nunca”,
con discurso magistral;
el café me guiñó el ojo…
la cachimba dijo: “¡mal!”
La guardé en la gavetica
con gesto de general,
y anoche me susurraba:
“sin mí ya no eres igual”.
Café negro en la tacita,
televisor encendío,
la butaca me reclama…
“¿y el humo dónde lo has metío?”
Uno propone dejarla,
...voluntad y disciplina;
pero el tabaco se ríe
y ya te dobla la esquina.
Yo me creo fuerte y serio,
modelo, superación;
pero al tercer sorbo'e café
se cae la revolución.
La cachimba es consejera,
filósofa y tentación;
te promete paz eterna…
y te cobra en combustión.
“Es la última”, digo siempre,
con gesto casi sagrado;
pero esa frase en mi casa
vive en modo reciclado.
Si dejarla fuera fácil
yo fuera ejemplo mundial;
pero entre café y novela…
¡soy humo sentimental!
...
El humo sube despacio,
como duda existencial;
se disuelve en el silencio…
y no responde jamás.
Cada chupada es pregunta
que no quiere solución;
la vida arde en la brasa
sin pedir explicación.
La ceniza cae ligera,
como un recuerdo al final;
todo lo que fue encendido
termina siendo señal.
Fumar no es solo costumbre,
es un diálogo interior;
entre el fuego que me habita
y el miedo a estar sin calor.
El tabaco me susurra
que mi tiempo es combustión;
que vivimos consumiéndonos
con elegante ilusión.
En la punta de la brasa
late un rojo universal;
vida breve, luz intensa…
Un destino elemental.
Dejarla sería vencerme
o tal vez reconocer
que el humo no es la cadena…
sino mi forma de arder.
Entre café y pensamiento
se decide mi razón;
si soy dueño de mis actos…
...o humo en contradicción!
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