EL DÍA EN QUE NO HAY NADA (Y ESO ES TODO)
--Por Tío Bero, (fuera de onda) ......No sé si desperté demasiado relajado, o si fue que el cerebrito decidió cogerse un descansito mental sin avisarme. Me levanté, miré alrededor… y nada. Ni una idea, ni un chisme mental, ni una indignación reciclada. Ni siquiera ese temita viejo que uno saca del cajón de los recuerdos, lo sacude un poco y lo vende como nuevo. Naaaada! Y eso, mi socio, da más miedo que una factura de la luz en Cuba sin haber tenido corriente durante 28 días. Porque uno está acostumbrado al ruido interno. A la queja automática. A la bobería. A la chispa que salta sola. A empezar un brete. A inventarlo si no lo hay. Pero hoy no. Hoy el motor está en neutro, el piloto automático se me fue de vacaciones, y el narrador interno parece que se mudó sin dejar dirección. Y la musa no aparece por ningún lao. ¿Y ahora qué hago? Porque escribir sin tema es como hacer café sin café: puro vapor, agua sola y esperanza. Y sin embargo… aquí estoy. Escribien...