LA VIDA NO NOS PREMIA POR SER IMPRUDENTES...
--Por Tío Bero.
...NOS PREMIA POR SER EQUILIBRADOS.
......Vivimos en una época donde muchos confunden el riesgo con el valor, la impulsividad con la valentía y el exceso con el éxito.
...Pareciera que para destacanos en la sociedad, hubiera que lanzarse al vacío sin calcular los riesgos y sin mirar abajo.
...Sin embargo, la vida tiene una curiosa costumbre: tarde o temprano abre los ojos y nos dice:
--oyeeeee, aguanta eso!
...y nos pasa la cuenta.
...La imprudencia puede regalarnos una emoción pasajera, pero rara vez nos ofrece un futuro estable. --Creo que quien conduce sin frenos, habla sin pensar, gasta sin medida, ama sin respeto y decide sin reflexión, puede tener momentos de euforia... pero también cosechar arrepentimientos que duran años.
...El equilibrio, en cambio, no hace mucho ruido. Es discreto. No suele aparecer en los titulares de televisión ni provocar aplausos. Pero es el compañero silencioso de quienes llegan lejos.
...Ser equilibrado no significa vivir con miedo ni renunciar a los sueños. Significa saber cuándo acelerar y cuándo detenerse, cuando bajarse a ver si hay alguna goma ponchada; cuándo hablar y cuándo guardar silencio; cuándo insistir... y cuándo aceptar que es hora de cambiar de camino.
...La naturaleza nos lo enseña cada día. Un río demasiado tranquilo termina estancándose; uno demasiado violento arrasa con todo. La fuerza verdadera está en encontrar la mesura, la medida, el cauce adecuado.
...También ocurre con nuestras emociones. La alegría sin control puede convertirse en imprudencia; el miedo sin límites, en parálisis.
...El equilibrio permite disfrutar sin perder el juicio y enfrentar los problemas sin perder la esperanza.
...La vida no reparte premios por actuar primero y pensar después.
...Tampoco entrega medallas a quienes viven permanentemente en los extremos. Las oportunidades más duraderas suelen llegar a quienes aprenden a combinar --"entusiasmo con prudencia"
--"ambición con humildad"
-- y "libertad con frenos y responsabilidad".
...Quizás por eso, al mirar hacia atrás, descubrimos que los mayores aciertos no fueron producto de "prontos" y de "impulsos descontrolados", sino de decisiones tomadas con serenidad.
Porque, al final, la vida no nos premia por ser imprudentes.
Nos premia por saber mantener el equilibrio mientras todo alrededor intenta hacernos perderlo.
........REFLEXIÓN.........
...Antes de lanzarnos a conquistar el mundo, conviene recordar que la vida no suele aplaudir los excesos. Casi siempre termina recompensando a quienes aprenden a caminar por el difícil y, muchas veces, un tanto aburrido sendero del equilibrio.
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