Y AHORA... ¿HAY QUE CREERLES A LOS DINOSAURIOS?
--Por Tío Bero.
...Después de sesenta y siete años de experimentos, improvisaciones, consignas, planes quinquenales, planes decenales, rectificaciones, actualizaciones, ordenamientos, reordenamientos, perfeccionamientos, y quién sabe cuántos "mientos" más, el desgobierno aparece otra vez con la misma cara de siempre para anunciar que... ahora sí... viene el gran cambio económico.
¡Aplausos! Pero no muy fuertes, no sea que se rompa otra termoeléctrica.
...La noticia tiene algo de milagro religioso y algo de película de ciencia ficción.
--Los mismos que durante siete décadas dijeron que el sector privado era un pecado capital, ahora descubren que quizás no era tan malo.
--Los mismos que convirtieron la producción en un deporte de desaparición nacional, prometen ahora producir más.
--Los mismos que intervinieron y espantaron las inversiones con una eficiencia admirable, anuncian que abrirán las puertas al inversionista extranjero.
...Es como si el pirómano convocara una conferencia pa' enseñar a los vecinos sobre prevención de incendios y sobre el uso efectivo de los fósforos y la gasolina.
...La gran pregunta es inevitable:
¿Cómo puede creerse a un gobierno que lleva casi siete décadas equivocándose y todavía pretende vender sus errores como experiencia?
Porque una cosa es cometer un error. Otra muy distinta es convertir el error en sistema de gobierno.
...Han cambiado ministros, vicepresidentes, comisiones, nombres de ministerios, estrategias y discursos. Lo único que nunca cambia es el resultado y el descaro. El pueblo continúa haciendo colas, sobreviviendo con apagones, enfrentando escasez y escuchando promesas recién salidas del horno propagandístico.
Siempre anuncian que "ahora sí".
Ahora sí aumentará la producción.
Ahora sí llegará la comida.
Ahora sí aparecerán las inversiones.
Ahora sí despegará la economía.
Ahora sí...
Ese "Ahora Sí" ya tiene más años que muchos de los que hacen la cola del pan.
...Lo curioso es que nunca aparece un funcionario diciendo:
—Compañeros, durante décadas nos equivocamos.
...No. Ellos hablan como si los responsables hubieran sido marcianos que aterrizaron una noche y administraron el país mientras ellos estaban de vacaciones.
La culpa siempre viaja con pasaporte ajeno.
Que si el bloqueo.
Que si la lluvia.
Que si la sequía.
Que si el calor.
Que si el frío.
Que si el mercado internacional.
Que si Mercurio está retrógrado.
...Jamás el problema parece estar sentado frente al espejo.
Ahora descubren las bondades del sector privado, de las inversiones y de incentivar la producción. Curioso descubrimiento. Es como un médico que, después de sesenta y siete años, anuncia emocionado que acaba de descubrir que el paciente necesita oxígeno.
¡Extraordinario!
El problema no es anunciar cambios.
El problema es que los anuncian quienes llevan décadas prometiendo exactamente lo mismo.
La credibilidad no se decreta. Se gana.
Y cuando un gobierno pasa generaciones enteras prometiendo soluciones que nunca llegan, las palabras empiezan a cotizar menos que un billete de dos cincuenta.
...Por eso muchos ciudadanos ya no escuchan discursos.
Esperan resultados.
Porque las promesas alimentan los noticieros.
Pero no alimentan la mesa, el paladar ni la barriga.
...Y esa diferencia, después de sesenta y siete años, ya la conoce hasta el último gato muerto del barrio.
Comments