CUARTETICAS SOBRE "LA CANCIÓN DEL MAR"
--Por Tío Bero
El mar tiene su canción,
que canta cuando amanece,
y hasta la luna parece
bailarle sobre el renglón.
Canta una ola al llegar,
canta el viento entre la espuma,
canta la noche y perfuma
los recuerdos junto al mar.
El mar no sabe mentir,
ni pregunta de qué lado,
simplemente ha dejado
sus olas para partir.
Tiene secretos guardados,
...viajeros y pescadores,
de despedidas, de amores
y de sueños naufragados.
Hay quien contempla su azul
y solamente ve agua;
pero quien lleva una herida
ve una lágrima en la luz.
Para algunos es paisaje,
para otros es despedida,
para otros, toda una vida
metida dentro de un viaje.
Un cubano, frente al mar,
no mira tan solo al agua:
mira una puerta que aguarda,
mira un camino al azar.
Porque el mar tiene memoria,
aunque jamás diga nada;
guarda una historia mojada
muy dentro de cada ola.
Ha visto barcos partir,
ha visto regresar gente,
vio al triste y al valiente
marcharse y sobrevivir.
Ha visto sueños flotando,
ha visto sueños hundidos,
ha escuchado los gemidos
de quien se fue naufragando.
Él también sabe esperar,
Y conoce los regresos:
la marea vuelve a sus besos
después de besar el mar.
La ola se lleva la gente,
la espuma vuelve a la arena,
y hasta la tristeza llena
se marcha con la corriente.
Por eso cuando estés solo
y escuches cantar al mar,
no tengas prisa en marchar:
quédate escuchando un poco.
Quizás te quiera contar
lo que el tiempo no te explica:
que la vida se te escapa
como arena junto al mar.
Ahora ya llega la noche,
la luna besa la espuma,
quizás descubras que alguna
canción ya lleva tu nombre.
Porque el mar no tiene dueños,
fronteras, ni dirección;
solo tiene una canción,
...nosotros tenemos sueños.
Siempre escucha su cantar,
cuando estés triste o contento:
quizás dentro de su viento
te esté hablando el propio mar.
Y si algún día me voy
sin decir pa' dónde voy,
no me busques donde estoy:
búscame mirando el mar.
Porque allí dejé escondida
una canción pequeñita,
una lágrima marchita
y un pedazo de mi vida.
Y si la encuentras un día
entre la espuma y la arena,
no preguntes si era pena
o si era melancolía.
Dile cualquier día al mar,
con esa voz que él conoce:
“Un Tío que estuvo aquí…
...también aprendió a cantar.”
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