POR QUÉ LA SANDÍA ES TAN SABROSA Y QUIÉN LE PUSO TANTO AZÚCAR?

--Por Tío Bero

......Hay cosas en la vida que uno no debería cuestionar demasiado.

--Por ejemplo: ¿por qué la sandía es tan rica?

--Uno la corta y aparece ese rojo maravilloso, brillante, jugoso, chorreante, fresco… y uno empieza a comerla diciendo:

—Nada más un pedacito.

--Tres minutos después, uno está chupando y mirando la cáscara con cara de investigador criminal, preguntándose:

—¿Y quién se comió toda esta sandía?

--¡Pues uno mismo, carajo!

...La sandía es una de esas frutas que parecen haber sido diseñadas específicamente para hacerle la vida difícil al ser humano.

...Porque uno sabe que tiene azúcar.

--Uno sabe que el médico dijo:

—¡Bájale al azúcar!

--Uno sabe que hay que cuidarse.

--Pero entonces aparece una sandía fría, recién sacada del refrigerador, y toda la disciplina médica se va por la ventana.

...Bueeeeno… pero la sandía es fruta.

--¡Ahhhh, qué argumento tan inteligente y conveniente!

...El mismo individuo que hace cinco minutos estaba jurando que iba a cuidarse, ahora está utilizando la botánica como defensa legal.

—Doctor, yo no estoy comiendo dulce. ¡Estoy comiendo fruta!

...Y el médico:

—¿Cuánta?

—Una tajadita, una rajita.

—¿De qué tamaño?

—Bueno, mire… es como medio estado de Texas.

...Porque la sandía tiene eso: el peligro de parecer inocente.

--No viene envuelta en papel brillante.

--No tiene chocolate.

--No tiene crema.

--No tiene espinas.

--No tiene una etiqueta diciendo “CUIDADO: ESTO ESTÁ BUENÍSIMO”.

...No.  La sandía llega con su apariencia de vegetal humilde, su cáscara verde y su cara de: “Yo no fui.”

...Pero uno la abre…

--¡Y ahí está lo sospechoso!

...Roja, dulce, fresca como sandía fresca y jugosa.

...Y entonces viene la gran pregunta filosófica:


¿QUIÉN LE PUSO TANTA AZÚCAR Y TAN RICA A LA SANDÍA?

...Porque alguien tuvo que hacerlo.

--Yo no creo que eso sea natural. Me niego.

...Tiene que haber existido una reunión secreta en algún lugar del universo.

—Compañeros, tenemos una fruta.

—¿Qué hacemos con ella?

—Vamos a llenarla de agua roja.

—Perfecto.

—Y después le ponemos azúcar.

—¿Cuánta?

—Toda la que podamos.

—¿Y si los médicos se molestan y empiezan a joder?

—¡Que se molesten, que jodan... I don't care!!!

--Y así nació la sandía.

...Porque, además, la naturaleza tiene un sentido del humor tremendo.

--Nos dio una fruta que contiene una enorme cantidad de agua y un sabor dulce que nos hace felices.

--Después inventó al médico.

--Y el médico dijo:

—No abuses.

¡Pero ya era demasiado tarde!

El ser humano había probado la sandía.

...Y cuando uno prueba una sandía dulce, fría y madura en un día caluroso, empieza a comprender por qué nuestros antepasados consideraban que el paraíso tenía que tener frutas.

...Yo estoy convencido de que si San Pedro alguna vez abre las puertas del cielo y dice:

—Bienvenido. ¿Qué desea?

...Uno debería responder:

—Una tajada de sandía bien fría.

...Y si San Pedro dice:

—¿Con semillas o sin semillas?

...Uno le contesta:

—¡Mi hermano, estamos en el cielo! ¡Tú sabrás!

...Ahora bien, hay algo todavía más cruel.

--Los médicos nos dicen que debemos controlar el azúcar.

...Pero nadie nos advierte del azúcar emocional.

--Porque una sandía no solamente tiene azúcar.

--Tiene recuerdos.

--Tiene verano.

--Tiene infancia.

--Tiene patio.

--Tiene familia.

--Tiene aquella nevera vieja donde uno metía la sandía después de cortarla.

--Tiene tardes de calor.

...Tiene al primo que siempre decía:

—Dame un pedacito.

--Y terminaba llevándose media sandía.

...Por eso la sandía no se come solamente con la boca.

--Se come también con la memoria.

...Y ahí está el problema.

--Porque uno puede controlar el azúcar…

...pero ¿cómo controla uno la nostalgia?

 ..Así que yo propongo una solución científica de altísimo nivel:

--Comamos sandía.Pero con responsabilidad.  Una tajada.  Dos, si el universo lo permite. Y si el médico pregunta:

—¿Usted está comiendo mucha fruta?

--Nosotros respiramos profundamente y contestamos:

—Doctor… yo solamente estoy tratando de mantener buenas relaciones diplomáticas con la sandía.

--Porque hay guerras que no vale la pena comenzar.

--Y una guerra contra una sandía fría, dulce y jugosa…

...¡esa guerra la pierde cualquiera!

—Tío Bero 🍉😎

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