LUIS MANUEL OTERO ALCÁNTARA: MUCHO RUIDO… ¿PARA NADA?

--Por Tío Bero, (porque los días pasan y nada pasa)

......Bueno, señoras y señores… llegó Luis Manuel Otero Alcántara a Estados Unidos.

Después de cinco años preso, después de convertirse en símbolo de la oposición cubana, después de huelgas, protestas, obras de arte, titulares internacionales, comunicados, declaraciones y una campaña enorme alrededor de su libertad… ¡llegó a Miami!

Y llegó con la Virgen Rota debajo del brazo.

Una imagen poderosa.

Una Virgen rota, sacada de una Cuba rota.

Hasta ahí, todo perfecto.

Pero después de aquel recibimiento, aquel ruido mediático, aquella euforia, aquellas cámaras, aquellas banderas y aquella expectativa de que acababa de llegar a Estados Unidos uno de los grandes símbolos de la resistencia cubana…

... ¡PUM!

Silencio. Todo se apagó. Más silencio.

El hombre parece haber entrado en "modo avión".

Y uno se queda mirando pa' los lados diciendo:

—¿Y Luis Manuel?

—Por ahí anda.

—¿Y qué está diciendo?

—Bueno… algunas cosas, de sexo... y que el Toto cubano es diferente Al Toto USA... Y ya!!!

—¿Y de los presos?

—También ha hablado.  Los mencionó de pasadita.

—¿Y de lo que vivió en prisión?

—Alguito así así ha contado.

—¿Y entonces?

—Pues… ahí está.

...Y ahí comienza la sospecha del cubano, que después de 67 años de entrenamiento en leer entre líneas ya ve conspiraciones hasta dentro de una taza de café.

Porque hay algo que a mucha gente le llama la atención.

--No necesariamente porque Luis Manuel esté haciendo algo incorrecto.

--No necesariamente porque exista un acuerdo secreto.

--No necesariamente porque alguien le haya dicho que se calle la boca y que no haga ruido...

Sino porque la película que muchos esperaban después de su llegada no parece ser la película que estamos viendo. Y eso desconcierta.

Otero no llegó a Estados Unidos como un turista cualquiera.

Llegó después de cumplir cinco años de cárcel y salir de Cuba en un exilio que diversas fuentes describen como condicionado a su salida definitiva de la isla.

Por eso muchos esperaban otra cosa.

--Esperaban fuego.

--Esperaban denuncias.

--Esperaban nombres.

--Esperaban detalles.

--Esperaban que aquel hombre que salió de una prisión cubana hablara de los que todavía quedaron detrás de las rejas.

--Esperaban que dijera:

“Yo salí libre, pero ellos siguen allí atrapados.”

...Y sí, ha hablado un chin de la situación cubana y de los presos políticos. De hecho, en entrevistas recientes ha denunciado el sistema y ha explicado que muchos opositores terminan enfrentados a una elección terrible: prisión o exilio.

Pero la pregunta sigue flotando en el aire:

¿Es suficiente eso?

...Porque cuando alguien pasa cinco años encerrado, uno espera que tenga una biblioteca completa de historias para contar.

--Los nombres.

--Las celdas.

--Los castigos.

--Los abusos.

--Los compañeros.

--Los que enfermaron.

--Los que siguen presos.

--Los que fueron olvidados.

--Los que quizás nunca tendrán cámaras delante.

...Y aquí mismo aparece el asunto delicado.

...No se trata de condenar a Luis Manuel.

Tampoco de acusarlo de haber vendido su alma al diablo, su arte o su Virgen Rota. Eso sería irresponsable sin pruebas. Pero sí tenemos derecho a preguntar.

Porque en Cuba hay personas que todavía están presas.

Y mientras uno sale por la puerta del aeropuerto de Miami, otros siguen mirando el oscuro cielo cubano desde detrás de una reja.

--Ellos también merecen titulares".

--Ellos también merecen cámaras.

--Ellos también merecen micrófonos.

--Ellos también merecen que alguien diga sus nombres.

...Y ahí está la contradicción que incomoda.

Porque durante años nos dijeron que Luis Manuel era un símbolo entre símbolos. Y si un símbolo sale de una prisión, cruza el Estrecho de la Florida y llega a un país donde puede hablar libremente…

uno espera que la primera preocupación del símbolo sean precisamente aquellos que todavía no pueden hablar... Y no estoy diciendo que Luis Manuel no lo haya hecho.

Estoy diciendo que muchos esperábamos escucharlo mucho más.

Muchísimo más.

...Porque el cubano tiene una costumbre muy peligrosa: pregunta cuando algo se ve extraño.

--Y cuando algo no le cuadra, pregunta.

—¿Qué pasó?

—¿Qué le hicieron?

—¿Qué vio?

—¿Qué sabe?

—¿Qué le dijeron?

—¿Quién negoció qué?

—¿Por qué salió?

—¿Por qué ahora?

—¿Por qué él?

—¿Y Maykel?

—¿Y los demás?...

...Y cuando no obtiene respuestas claras, comienza el famoso laboratorio cubano de especulaciones. Allí se fabrica cualquier cosa.

--Un rumor.

--Una teoría.

--Una mentira.

--Una novela.

--Una conspiración.

Un documental de Netflix.

--Y hasta una serie de 14 capítulos titulada:

“LA VIRGEN ROTA Y EL MISTERIO DEL SILENCIO.”

¡Con música de suspenso y todo!

Pero cuidado.

Una cosa es sospechar.

Otra cosa es afirmar.

Y hasta este momento no hay base pública suficiente para decir que detrás de su silencio relativo exista un acuerdo secreto, una misión oculta o una operación política. Eso sería convertir la sospecha en sentencia.

Y no.  Aquí no venimos a inventar culpables. Venimos a hacer preguntas para aclarar cosas.

...Porque quizás Luis Manuel está empatando, rebobinando y  procesando cinco años de prisión.

--Quizás está cansado.

--Quizás necesita reconstruir su vida.

--Quizás todavía no puede  o quiere contar determinadas cosas.

--Quizás está hablando más de lo que algunos perciben.

--O quizás simplemente está descubriendo que salir de una cárcel no significa automáticamente salir de todo lo que la cárcel deja dentro de uno. También puede ser eso.

...Pero hay una cosa que nadie debería olvidar: LA LIBERTAD DE UNO NO PUEDE CONVERTIRSE EN EL ENTIERRO Y EL OLVIDO DE OTROS.

...La Virgen llegó rota.

Luis Manuel llegó libre.

Pero CUBA SIGUE ROTA.

Y cientos de cubanos siguen presos.

Por eso, más que preguntarnos si Luis Manuel se apagó, deberíamos preguntarnos si nosotros vamos a dejar que se apague la memoria de los que todavía están encerrados.

Porque si después de tanto ruido terminamos hablando solamente de la llegada de uno…

y nos olvidamos de los que quedaron…

entonces sí podríamos terminar descubriendo que hubo muchísimo ruido…

"para muy pocas nueces". Y esa sería la verdadera tragedia.

No la de Luis Manuel.  La de los que todavía esperan.

Porque una libertad que se celebra mientras se olvida al que quedó detrás de la reja, es muy cuestionable...

...Y todavía está incompleta!!!

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