MEDIO SIGLO COMPRANDO AGUA EMBOTELLADA... PA' MORIR SUICIDADO!
—Por Tío Bero, (hidratado, confundido... y con sed de explicaciones)
......Durante cincuenta años nos repitieron el mismo sermón:
—"No tomes agua de la llave, que eso mata."
Y allá fuimos todos, disciplinaditos, cargando cajas de agua embotellada como si estuviéramos almacenando combustible pa'l fin del mundo.
Pagando un dólar...
Dos dólares...
Tres dólares...
¡Y hasta cinco por una botella que, según la etiqueta, había nacido en un manantial secreto custodiado por unicornios suizos y monjes tibetanos!
...Porque el agua de la llave era la villana de la película.
Pero resulta que ahora salen científicos, laboratorios y expertos diciendo:
—"Bueno... tenemos una noticia que no va a gustarles ni un poquito... muchas aguas embotelladas también presentan contaminación y algunas provienen de fuentes muy parecidas al agua del grifo."
¡Ave María Purísima!
¿Entonces llevo medio siglo pagando el agua con traje y corbata?
¡Qué clase de negocio!
Nos vendieron la ilusión líquida.
...Le pusieron una montaña nevada en la etiqueta, un río cristalino, una muchacha sonriendo en yoga y una frase que decía:
"Pureza Natural de Cataratas Cristalinas".
Lo único verdaderamente puro era el precio.
Porque el agua venía con minerales...
Con microplásticos...
Con quién sabe qué más...
Y con una factura que hacía llorar hasta al bolsillo.
...Ya uno no sabe qué hacer.
---Si tomas agua de la llave... "Te enfermas."
---Si compras agua embotellada... "También, mucho cuidado."
...Entonces, ¿qué hacemos?
--¿Chupar el rocío de las hojas al amanecer?
---¿Exprimir una nube?
---¿Esperar que llueva con certificado de calidad???
...La civilización, la modernidad y la humanidad son extraordinarias.
...Primero nos dijeron que el azúcar era felicidad.
...Después, que era veneno.
...Luego, que la mantequilla mataba.
...Después, que la margarina era peor.
...Que el café hacía daño...
...Ahora dicen que protege.
...El vino era pecado mortal... que "hace daño y da penas" --como las Noches de Ronda"
...Después era medicina...
...Y mañana dirán que el aire debe respirarse solo los martes y jueves.
Y uno ya no sabe si desayunar... o pedir permiso.
Lo más impresionante no es el agua.
Es nuestra capacidad para cambiar de versión cada diez años sin despeinarnos.
Y nosotros, obedientes, seguimos comprando lo que el mercado nos dice que hay que comprar.
Porque si mañana aparece una botella con la etiqueta:
"Agua Premium, libre de microplásticos, bendecida por delfines y filtrada por monjes del Himalaya."
Habrá una fila de tres kilómetros.
Y costará doce dólares.
Y se agotará.
Mientras tanto, los tontos siguen aquí...
Mirando un vaso de agua como quien mira a un sospechoso en una rueda de reconocimiento.
Porque ya ni la sed inspira confianza.
...Y al paso que vamos, el próximo anuncio dirá:
—"Se recomienda beber únicamente lágrimas de felicidad, previamente hervidas."
...Y siempre habrá un atarantao anormal que pregunte:
—"¿Las venden en paquete de seis?"
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