MIRA, ADRIÁN... EL ASUNTO ES FÁCIL DE ENTENDER:
...Hay una mala costumbre muy humana de meter a todo el mundo dentro del mismo saco.
...Si uno roba... entonces "todos son ladrones".
Si uno miente... entonces "todos son mentirosos".
Y si uno hizo una barbaridad hace siglos... aparecen quienes quieren repartir la culpa como si fuera una pizza familiar.
...La historia de la esclavitud fue una de las páginas más oscuras de la humanidad. Millones de seres humanos fueron convertidos en mercancía, separados de sus familias y privados de su libertad. Esa realidad merece ser recordada con honestidad, sin minimizarla y sin manipularla.
...Pero también es cierto que ninguna piel viene con certificado de santidad... ni de maldad.
...Los blancos no son moneditas de oro.
Los hispanos tampoco.
Los negros tampoco.
Los asiáticos tampoco.
Los indígenas tampoco.
...Porque las personas no vienen fabricadas en serie.
...Siempre ha habido gente buena y gente mala en todos los tiempos y en todos los lugares. Gente noble y gente miserable. Héroes y cobardes. Personas capaces de dar la vida por otro... y otras capaces de vender hasta a su propia alma al diablo por un puñado de monedas.
...La historia está llena de ejemplos.
--Hubo quienes participaron en la esclavitud y hubo quienes la combatieron con valentía. Hubo, como hay hoy, quienes se enriquecieron con el sufrimiento ajeno y hubo quienes arriesgaron su prestigio, su fortuna y hasta su vida para denunciar aquella horrible injusticia.
Por eso resulta peligroso juzgar a millones de personas por el color de su piel o por lo que hicieron otros hace cientos de años.
--Ser blanco no convierte a nadie en opresor.
--Ser negro no convierte a nadie en víctima eterna.
...Ser de cualquier origen no garantiza virtud ni maldad.
--Lo único que habla verdaderamente de una persona son sus actos.
...La humanidad tiene la mala costumbre de cambiar los disfraces, pero conservar los mismos prejuicios.
...Ayer unos discriminaban por el color.
--Hoy otros discriminan... también por el color.
...Y el resultado sigue siendo el mismo: injusticia.
...Tal vez el verdadero progreso no llegue cuando todos pensemos igual, sino cuando entendamos que el bien y el mal no tienen raza, nacionalidad ni pasaporte.
...Porque, al final, el corazón humano no tiene color.
--Y ese, para bien o para mal, sigue siendo el único pigmento que decide quiénes somos.
--Tío Bero.
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