CUBA DUELE...

--Por Tío Bero.

......Duele, sí.  Duele cuando una madre mira el refrigerador y lo encuentra tan vacío que hasta el eco se fue a buscar comida.

--Duele cuando un abuelo hace malabares con una pensión que no alcanza ni pa' comprar los recuerdos de lo que antes podía comprar.

--Duele cuando los jóvenes hablan más de aeropuertos que de universidades, más de visas que de sueños; más de irse que de quedarse.

--Duele cuando la luz se apaga y, con ella, se apagan también los planes, los negocios, las ilusiones y la paciencia.

--Duele cuando una isla llena de talento parece condenada a sobrevivir en lugar de prosperar.

...Pero hay algo curioso.

Mientras Cuba duele, siempre aparece alguien explicando que el dolor no es dolor.

--Que los apagones son pasajeros.

--Que la escasez es temporal.

--Que la crisis es coyuntural.

--Que la culpa es de ayer, de mañana, del clima, de la luna llena o de una conspiración internacional que lleva siete décadas trabajando horas extras.

...Y así pasan los años.

--La gente haciendo colas.

--Los dirigentes haciendo discursos.

--La población haciendo sacrificios.

--Y las promesas haciendo turismo por el futuro.

...Porque en Cuba las promesas son como las guaguas: todo el mundo escucha que vienen, pero nadie sabe exactamente cuándo llegarán.

...Sin embargo, Cuba no duele solamente por sus problemas.

También duele por lo que pudo ser.

--Por sus campos fértiles.

--Por su ubicación privilegiada.

--Por su cultura inmensa.

--Por su gente trabajadora, creativa y resistente.

...Y duele porque cada cubano lleva dentro una versión de la isla que todavía no existe, pero que sueña ver algún día.

--La Cuba donde el esfuerzo valga la pena.

--Donde el salario alcance.

--Donde la opinión no sea un riesgo.

--Donde el futuro no dependa de un boleto de salida.

...Por eso,  Cuba duele.

Porque sigue viva en el corazón de millones.

Y cuando algo ya no importa, deja de doler.

Lo que duele es precisamente aquello que todavía amamos.

Y Cuba, para bien o para mal, sigue siendo ese amor testarudo que se niega a rendirse, incluso después de tantas decepciones.

Porque los pueblos pueden cansarse.

Pueden frustrarse.

Pueden llorar.

Pero mientras conserven la esperanza, todavía no están derrotados.

Y si algo ha demostrado el cubano a lo largo de su historia, es que puede perder muchas cosas... menos la capacidad de imaginar un mañana mejor. 🇨🇺✍️

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