DELCY RODRÍGUEZ: ¿SE VA DEL PARQUE?
--Por Tío Bero
......En política, como está pasando en Venezuela, hay personas que parecen imprescindibles por el momento... hasta que un día descubren que ya eso no es así; que el parque ya cerró, apagaron las luces y hay que lavar y cambiar el tapete.
...Hay figuras que entran haciendo ruido, prometiendo cambios y tempestades diplomáticas, discursos kilométricos y soluciones de colección. Pero el tiempo pasa, los problemas siguen creciendo y la realidad, que tiene muy mal carácter, termina pidiendo resultados.
Porque una cosa es hablar... y otra muy distinta es resolver.
En muchos gobiernos abundan los cargos que parecen decorativos. Están en todas las fotos, inauguran reuniones, viajan, ofrecen declaraciones solemnes y anuncian "grandes avances". Sin embargo, la vida cotidiana de la población continúa exactamente igual o peor.
Entonces surge la pregunta incómoda:
—¿Cuál fue el resultado concreto?
Cuando esa pregunta aparece demasiadas veces, hasta las sillas con sus cojines empiezan a sentirse incómodas.
En política existe una ley no escrita: "Mientras sirvas para el espectáculo, permaneces en escena"; cuando dejas de aportar utilidad política, los mismos que ayer te aplaudían comienzan a buscar más o menos discretamente tu reemplazo.
Es el famoso síndrome del 'funcionario reciclable'.
Hoy eres protagonista.
Mañana eres "asesor especial".
Pasado mañana nadie recuerda dónde quedó tu oficina.
La política suele tener muy poca memoria y muchísimo pragmatismo.
Por eso algunos personajes descubren demasiado tarde que no eran el motor del automóvil... apenas eran uno de los adornos del tablero.
Y cuando llega la hora del cambio, el parque sigue funcionando.
Solo cambian los ocupantes de los bancos.
Porque el carrusel continúa funcionando y dando vueltas... aunque cambien los caballitos.
—Tío Bero.
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