EL CANEL SIGUE METIÉNDOSE EN CANDELA
--Por Tío Bero.
...Hay personas que tropiezan una vez con la misma piedra. Hay otras que tropiezan dos veces. Y después está Miguel Díaz-Canel, mucho mejor peinado que en el discurso anterior, que parece haber decidido abrir una fábrica de piedras pa' no perder la costumbre de tropezar y volver a tropezar.
...Cada discurso suyo nace con la misión de apagar un incendio... y termina inaugurando tres fuegos nuevos. Cuando el país espera una explicación, aparece una justificación. Cuando la gente pide soluciones, llegan consignas. Y cuando el pueblo pregunta por el 'mañana', le responden con una conferencia sobre el 'ayer'.
...Lo curioso es que el libreto nunca cambia.
--Si falta la comida, la culpa es del bloqueo.
--Si falta la electricidad, la culpa es del clima.
--Si falta el transporte, la culpa es de la economía mundial.
--Y si falta la paciencia... entonces la culpa parece ser del propio pueblo por no aplaudir con suficiente entusiasmo.
...El problema de justificar durante demasiado tiempo los errores ajenos es que, al final, terminan pareciendo propios. Defender un edificio que lleva décadas agrietándose no convierte al defensor en arquitecto; simplemente lo deja parado debajo del balcón cuando caen los ladrillos.
...Cada vez que intenta explicar el desastre heredado, termina recordándoles a los cubanos cuántos años llevan escuchando las mismas promesas con distinto narrador. Cambian las caras frente al micrófono, pero el libreto sigue escrito con la misma tinta.
...Mientras tanto, la realidad continúa haciendo campaña por su cuenta.
--Los apagones no leen discursos.
--Los precios no escuchan consignas.
--Los mercados vacíos no se impresionan con reuniones televisadas.
--Y el refrigerador sigue siendo el economista más sincero del país: cuando está vacío, no necesita conferencias para demostrarlo.
...Tal vez el mayor error no sea hablar tanto, sino creer que repetir una explicación puede convertir un problema en una solución.
...La matemática política tiene sus límites: cien justificaciones siguen siendo cero resultados.
...Al final, el cubano común ya desarrolló un oído muy especial. Escucha un discurso, traduce las promesas, sonríe con ironía y sigue resolviendo su vida por su cuenta. Porque hace mucho comprendió que la esperanza no se cocina con consignas ni se enciende con discursos.
...Y mientras el Gobierno continúa buscando culpables en los cuatro puntos cardinales, el espejo permanece peligrosamente olvidado en un rincón. Quizás porque los espejos tienen la mala costumbre de responder sin miedo... y sin aplausos.
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