RAÚL, CUIDAÍTO, QUE TRUMP ESTÁ OBSERVANDO Y MIDIENDO A CUBA... Y NO ES PA' ROPA

--Por Tío Bero.

......Dicen en buen cubano que cuando el vecino empieza a medir la cerca, no siempre es porque quiere sembrar tomates. A veces está calculando cuánto terreno ocupa el problema.

Y por estos días, General de Ejército retirado, jubilado, homenajeado y aparentemente invisible, Raúl Castro haría bien en asomarse por la ventana. Porque desde Washington parece que están sacando la cinta métrica, el nivel de albañil y hasta la calculadora científica. Y no precisamente para confeccionar un traje de lino tropical. 

Donald Trump lleva meses endureciendo la presión sobre Cuba mediante sanciones, restricciones y advertencias cada vez más fuertes. La tensión ha escalado hasta el punto de incluir nuevas medidas contra altos funcionarios cubanos y acciones judiciales dirigidas contra Raúl Castro. 

Mientras tanto, en La Habana algunos siguen actuando como si todo fuera un malentendido burocrático.

—"No pasa nada."

—"Todo está bajo control."

—"La situación es compleja, pero favorable."

—"Estamos avanzando."

Sí, avanzando... pero como el cangrejo en una pista de hielo.

La sátira de esta historia está en que durante décadas el régimen cubano se acostumbró a sobrevivir a presidentes estadounidenses. Pasaron unos, pasaron otros, cambiaron discursos, cambiaron estrategias. Pero Trump tiene una costumbre que pone nervioso a cualquiera: cuando cree que algo no funciona, no se conforma con escribir un informe. Quiere mover la mesa completa. 

Por eso el viejo Raúl, aunque aparezca poco en televisión, sigue siendo una figura observada. Analistas y medios coinciden en que continúa teniendo influencia detrás del escenario político cubano. 

Y aquí es donde entra el humor criollo.

Imagínense a Raúl sentado en un portal, tomando café:

—"¿Qué dice Trump ahora?"

—"Que está mirando a Cuba."

—"¿Y qué más?"

—"Que está midiendo."

—"¿Midiendo qué?"

—"Todavía no se sabe."

—"Bueno... mientras no sea la distancia hasta el Palacio de la Revolución..."

Porque cuando un negociante empieza a medir, puede estar calculando costos, riesgos, ganancias... o la profundidad del hueco donde cayó el adversario.

El pueblo cubano, mientras tanto, sigue haciendo sus propias mediciones:

Mide los apagones.

Mide las colas.

Mide los precios.

Mide el tiempo que tarda un salario en desaparecer.

Y mide, sobre todo, la paciencia.

Esa sí que está llegando al límite.

Quizás por eso la frase del momento debería ser sencilla:

Raúl, cuidaíto. Porque Trump está observando y midiendo a Cuba... y definitivamente no es pa' ropa.

Y cuando el sastre llega con una cinta métrica tan larga, más vale averiguar si viene a tomar medidas... o a preparar el entierro político del traje viejo.

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