UN EMPUJONCITO MÁS

--Por Tío Bero.

......Dicen que el tiempo lo cura todo. En Cuba, después de más de seis décadas, el tiempo no ha curado nada: lo que ha hecho es presentar la factura.

El régimen lleva tantos años anunciando victorias históricas que ya parece un vendedor de ollas mágicas en una feria de pueblo. --Prometió prosperidad, llegó la libreta. --Prometió abundancia, llegó la cola. --Prometió desarrollo, llegó el apagón. --Prometió el futuro... y el futuro nunca encontró la dirección.

...Ahora muchos observan el panorama y comentan:

—Oye, parece que esto está llegando al final.

Y otros responden:

—No cantes victoria todavía. Este carro lleva años funcionando sin gasolina, sin batería y sin ruedas.

Porque hay que reconocer una cosa: la capacidad de supervivencia burocrática del sistema es digna de estudio científico. Si un meteorito cae sobre la isla, al otro día aparecerá un funcionario explicando que el impacto fue culpa del bloqueo, del cambio climático y de una indisciplina social detectada en el municipio de Güines.

Sin embargo, algo ha cambiado.

Ya no bastan los discursos kilométricos.

Ya no convencen los partes triunfalistas.

Ya no alcanza con inaugurar una acera y presentarla como si fuera la llegada del hombre a Marte.

El desgaste es visible. Hasta las consignas parecen cansadas. Algunas llevan tantos años repitiéndose que merecen jubilación completa y una pensión especial por fatiga revolucionaria.

Por eso hay quienes dicen que el tiempo del régimen se está acabando.

No porque aparezca un héroe montado en un caballo blanco.

No porque caiga un rayo milagroso.

Sino porque los sistemas envejecen cuando dejan de ofrecer soluciones y empiezan a fabricar excusas en serie.

Y en Cuba las excusas ya son una industria nacional.

--Hay excusas para la agricultura.

--Excusas para la electricidad.

--Excusas para el transporte.

--Excusas para la vivienda.

--Excusas para la economía.

...Y cuando se terminan las excusas, crean una comisión para investigar la falta de excusas.

Por eso algunos creen que solo falta --un empujoncito más.

--Un empujoncito de realidad.

--Un empujoncito de sentido común.

--Un empujoncito de responsabilidad.

...Porque cuando una estructura pasa décadas tambaleándose, llega un momento en que no hace falta tumbarla: se cae sola por el peso de sus propios errores.

Y mientras tanto, el cubano observa la escena con su humor eterno y comenta:

—Compadre, eso parece una mata de mango podrida. Lleva años inclinada, crujiendo, soltando ramas... y todo el mundo sabe cómo termina la historia.

Lo único difícil es adivinar el día exacto.

Porque hasta los calendarios se cansan de esperar.

Y cuando llegue ese momento, más de uno dirá:

—¿Vieron? No era cuestión de fuerza. Era cuestión de tiempo.

...Y el tiempo, aunque camina despacio, nunca pierde una carrera.

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