SE PERDIERON 41 EN EL CAMINO
--Por Tío Bero.
......En Cuba hay, según múltiples denuncias y listados de organizaciones de derechos humanos, alrededor de 1225 presos políticos. Personas que no robaron bancos, ni asaltaron tiendas, ni vendieron drogas. Su “delito” fue hablar, protestar, escribir, pensar… o simplemente estar en la calle el día equivocado.
Ahora aparece la noticia:
“El régimen 'dice' que liberó 51 presos.”
Y algunos, rápido, sacan las maracas, los titulares optimistas y los discursos diplomáticos.
Pero aquí viene el pequeño detalle que rompe la fiesta:
Solo hay 10 localizados con sus familias.
Sí… diez.
Entonces surge la preguntica campesina del tío Bero:
¿Y los otros 41 dónde están?
Porque en Cuba, cuando el gobierno dice “liberado”, la palabra puede significar muchas cosas:
--Liberado… pero para la casa de un familiar bajo vigilancia.
--Liberado… pero con prohibición de hablar.
--Liberado… pero con amenaza de volver a la cárcel mañana.
--Liberado… pero enviado al exilio a la fuerza.
--O liberado… solo en un papel que alguien leyó por televisión.
...Mientras tanto, en los despachos diplomáticos algunos dicen:
“Bueno, liberaron 51.”
Pero el problema no es 51.
El problema es 1225.
Porque mientras haya un solo preso político, la injusticia sigue intacta.
Y además hay otra realidad que nadie debería olvidar:
los comunistas siguen en el poder.
Los mismos que encarcelaron a esos presos.
Los mismos que fabrican expedientes.
Los mismos que controlan las cárceles, los tribunales, la policía… y hasta el silencio.
Por eso no es momento de celebrar.
Sería como aplaudir porque un secuestrador soltó a uno de los rehenes… pero todavía mantiene a mil dentro de la casa.
Y aquí va el mensaje para Washington, para Europa y para cualquiera que quiera creer cuentos:
Cuidado con otro engaño.
Porque si algo ha perfeccionado el sistema cubano en 67 años, no es la economía, ni la agricultura, ni la electricidad.
Es el arte del truco político.
Liberan unos pocos…
para aliviar presión internacional.
Prometen reformas…
para ganar tiempo.
Anuncian gestos…
mientras el sistema sigue exactamente igual.
Por eso, antes de brindar y bailar por “51 liberados”, conviene hacer una pregunta sencilla:
¿Dónde están los otros 41?
Y la segunda, aún más importante:
¿Cuándo liberan a los 1225?
Porque la libertad no se negocia en cuotas.
La libertad o es para todos… o no es libertad.
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