UN DÍA DEL TÍO EN EN INVIERNO NEOYORKINO
""UN DÍA DE TÍO BERO EN EL INVIERNO NEOYORKINO"" (con pensamientos congelados, recordando a Pinar del Río)
😄11:15 am, Tío Bero sale del apartamento en Nueva York vestido como si fuera a escalar el Polo Norte, pero lo único que va a escalar es la acera llena de hielo traicionero. Lleva gorro de lana, gorra de camouflage, orejeras, gafas oscuras, bufanda de lana, guantes térmicos, calzoncillos, licra y pantalón de lana, dos pares de media, dos pulóveres y un abrigote con otro gorro… y debajo de todo eso, el alma en mangas cortas, porque el alma pinareña no entiende de grados bajo cero.
...La nieve cae blanca, limpia, organizada. Demasiado organizada.
—Esto no es invierno —gruñe—, esto es un comunismo climático.
...Mientras camina como pingüino con ciática generalizada, recuerda Pinar del Río: los mosquitos siempre amigables, el sol descarado, el perro sudor democrático que le corría por la espalda pa'bajo sin pedir visa y el cafecito negro mañanero de la Nena, que no necesitaba calefacción central pa' despertar a nadie.
...Aquí todo es eléctrico: la estufa eléctrica, la sonrisa eléctrica, hasta el saludo parece con batería baja. En Pinar, en cambio, el calor era natural… y los vecinos también.
...Tío Bero mira al cielo gris y sentencia:
—Yo cambié los ciclones por congelación, mangos por manzanas importadas, y los tabaquitos criollitos de Mario, por vaporcitos sabor “menta ártica”. ¡Qué progreso más confuso y resbaloso!
...Y mientras el viento le da una bofetada polar, se acomoda el abrigo y susurra con dignidad caribeña:
—Frío, tú podrás congelarme los dedos, los pies y los huesos… pero la memoria mía todavía suda en Las Vaquitas, con chorcito, chancletas plásticas y camisita al hombro.
.......
😄😄
""TÍO BERO EN EL SUPERMERCADO"" (con trauma alimenticio)
...Tío Bero entra al supermercado con glamur congelado y dignidad caribeña… y sale con trauma y depresión financiera.
...Primera parada: los huevos.
Los mira. Ellos lo miran.
El precio lo mira más fuerte...
—¿Pero y estas gallinas pusieron los huevos de oro en mármol italiano o quéee? —murmura, sacando la calculadora del celular como si fuera a pedir un préstamo.
...En Pinar del Río el huevo, que a veces sí escaseaba, era desayuno humilde, y era barato; aquí es inversión a largo plazo. Casi que viene con asesor financiero y plan de pago en cuotas.
...Sigue avanzando y ahí están… los plátanos verdes.
Firmes. Elegantes. Saludables y Carísimos.
—¡Ave María! —dice—. Con lo que cuestan estas dos manos de plátanos en Nueva York, en Pinar me daban el racimo, la mata completa, al dueño del platanal y al primo que tumbó el racimo!
...Los pesa con cuidado, como si fueran lingotes de oro. Porque no son plátanos… son materias primas tropicales.
...Mira alrededor: gente comprando gelatina, leche de almendra, pan sin gluten, sin azúcar, sin alegría, sin entusiasmo, sin sorprenderse... Y él, el Tío, solo quiere un plátano frito crujiente con aguacate, dos huevos y una taza de café… pero parece que está armando un menú de restaurante cinco estrellas.
...Al final, paga en la caja automática.
La máquina le dice: “Thank you, Tío, for shopping with us.”
Y el Tío responde bajito:
—Gracias a ti por vaciarme la cuenta.
...Sale al frío con la bolsa ligera y el orgullo sin orgullo. Porque en Nueva York todo es grande… menos el salario y el seguro social cuando toca comprar comida con susto y nostalgia incluida.
😄😄😄
""TÍO BERO Y LA SOLUCIÓN INMOBILIARIA GASTRONÓMICA"
...Después del susto en el pasillo de los huevos y el infarto leve frente a los plátanos verdes, Tío Bero tiene una revelación económica.
Se queda mirando el carrito medio vacío… y toma una decisión radical:
—Se vende el apartamento.
Así mismo.
Total, ¿para qué quiere techo propio si no puede llenarlo de café, carnes y embutidos?
Hace cálculos mentales:
Un apartamento en Nueva York =
*47,892 libras de carne de res.
*14,000 perniles de puerco.
*400,000 tazas de café negro del fuerte, del que despierta hasta los recuerdos.
*Embutidos suficientes incluyendo 50,000 chorizos españoles y 18,000 Salamis Induvecas dominicanos suficientes pa' que el colesterol pida asilo político en cualquier lugar.
—El banco se queda con las paredes —declara—, pero yo me quedo con el sabor y la gozadera. Ya se imagina viviendo en un cuartico prestao, pero desayunando rico como un magnate tropical: bistec, huevos todos los días (sin financiamiento), plátano frito crujiente y café humeante que huela a dignidad.
Porque Tío Bero podrá aguantar nieve, viento ártico y renta criminal…
pero lo que no aguanta es abrir el refri y que el eco le responda en inglés: ""Sorry, I'm still empty""
...Y mientras camina por la calle congelada, piensa como un filosófico-financiero:
—"En este país uno no sabe si invertir en Bienes Raíces… o en Bienes Comestibles".
😄
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