TÍO BERO Y LA REBELIÓN CONTRA EL ABURRIMIENTO
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...Tío Bero lo dice sin despeinarse y sin pedir permiso, con café negro en una mano y una verdad incómoda en la otra:
La literatura de contenido social y político no tiene que ser un somnífero con pretensiones de conciencia.
--Porque, vamos a estar claros…
¿Quién decretó que para hablar de injusticia hay que escribir como si uno estuviera rellenando un formulario del siglo XIX?
¿Quién decidió que la denuncia debe venir en párrafos tan densos que ni el aire logra pasar?
...Tío Bero sospecha que hay una conspiración silenciosa:
la de los textos que quieren cambiar el mundo… pero primero te anestesian y te duermen.
Según la filosofía del tío, hay escritores que creen que mientras más cansón, oscuro y difícil sea el lenguaje, más profundo es el mensaje. Y terminan creando obras que no liberan a nadie, pero sí encarcelan al lector en un bostezo perpetuo.
—“Compadre, si tu artículo necesita diccionario, café doble y terapia para entenderse… no es revolución, es castigo”— dice Tío Bero, sacudiendo la cabeza.
...Y tiene un punto.
--La realidad social y política, por naturaleza, ya viene cargada de drama, ironía, problemas, absurdo y hasta humor negro. Nooo necesita ser embalsamada en palabras rígidas. Al contrario, necesita contarse y proyectarse con verdad, pero con Vida, Ritmo, Color y Picante para ser amena y digerible. Necesita que el lector diga: “coño, esto soy yo, esto lo entiendo, esto me duele…sí, es verdad, así está el mundo; pero también me hace reír y quiero seguir leyendo sobre el asunto.”
...Porque reírse en medio del desastre no es falta de respeto.
Es temple, carácter y resistencia.
...Tío Bero defiende una literatura que golpee, sí… pero que también coquetee y seduzca al lector o lectora.
--Que denuncie, pero que no aburra.
--Que diga verdades, pero con gracia, con filo, con ese sabor que te obliga a seguir leyendo aunque te esté ardiendo por dentro.
—“Si el mensaje es importante, más razón pa’ que sea bueno y te motive retos ”— insiste.
...Y ahí está el detalle que muchos olvidan:
la forma, la proyección y el sabor, también es contenido importante.
...Un texto plano, predecible y pesado puede tener la mejor intención del mundo… pero se pierde y desmotiva al lector. Se diluye.
--Se convierte en otro discurso más que nadie termina.
...En cambio, una idea bien lograda, una línea bien tirada, una ironía afilada, una imagen que te sacuda y te despierte un sentimiento... eso sí se queda contigo.
Eso sí te cambia algo. Eso sí te enseña y te deja algo.
Tío Bero no quiere literatura “literaturosa y correcta”.
Quiere literatura viva.
De la que se mete en la cabeza, en el pecho, en el cerebro… y a veces hasta en el estómago.
...Porque al final, lo que está en juego no es solo escribir bonito, escribir "pesao", ni gritar duro y denunciar fuerte...
--Es conectar.
--Es transmitir.
--Es llegar.
--Es enseñar sin desagradar.
...Y si cualquier tipo de literatura no conecta…
no importa cuánta sabiduría ni cuánta verdad tenga:
se queda hablando sola viendo al pobre lector dormido.
...Así que ya lo sabes, como diría Tío Bero, bien peinado, con media sonrisa y toda la intención:
—“La lucha no tiene que ser súper traumática y aburrida…
...Y Si Lo Es, Alguien La Está Contando Mal.”
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CUARTETICAS... 😏🔥
No me escribas la miseria
con palabras de museo,
que el dolor no es conferencia
ni ese hambre es pa' recreo.
Si la verdad es candela,
no la apagues con discurso,
que hasta el pueblo se rebela
si lo duermes con tu curso.
Quien grita “¡revolución!”
con lenguaje de oficina,
se le pierde la emoción…
entre tanta letra fina.
La injusticia no es poema
pa’ leerse en voz dormida,
si no vibra y no quema…
no te cambia na' en la vida.
No es lo mismo denunciar
que aburrir con elegancia,
puedes muy duro golpear…
sin matar la relevancia.
Dice Bero sin rodeo,
con café y con picardía:
“si lo entiendo y lo deseo…
... es literatura mía.”
El mensaje más valiente
no es siempre el más complicado,
es el que llega a la gente…
y se queda ahí clavado.
Si tu texto no emociona
ni provoca ni sacude,
no es protesta, ni es corona…
de palabra que te ayude.
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Me hablas de revolución
con voz suave y pose fina,
pero sin provocación…
eso no me determina.
La verdad, si es coqueta,
te seduce y te desarma,
te sonríe… y te aprieta
donde más te duele el alma.
No me vengas tan correcto
con discurso de vitrina,
que lo serio sin efecto…
no enamora ni domina.
La injusticia, si se cuenta
con tumbao y con malicia,
entra suave… y se presenta
rompiendo toda caricia.
Dice Bero, bien plantao:
“lo profundo no es lo frío,
puede ser bien aliñao…
y quemarte bien el brío.”
Hay verdades con tacones
que caminan elegante,
pero sueltan bofetones
con estilo provocante.
Si vas a hablar de dolor,
métele swing y candela,
que hasta el llanto, con sabor…
se convierte en centinela.
No es lo mismo ser pesao
que tener peso en verdad,
uno aburre disfrazao…
y otro impone autoridad.
La protesta más sabrosa
no es la más gritona y seca,
es la fina y peligrosa…
que te besa y te condena.😏🔥
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