EL MUNDO ESTÁ CAMBIANDO, Y NOS TOCA DESPERTAR Y DESPERTAR
--Por Tío Bero, (que a su forma, pone su granito de arena)
........Es Hora Ya De Que El Mundo Enfrente Sus Propias Sombras... Y Nosotros Somos El Mundo.
--Sí... el mundo está cambiando.
No es una frase bonita para discursos ni una consigna de redes sociales. Es una realidad que se siente en el aire, en las noticias, en el miedo, en los gritos, en la incertidumbre cotidiana y hasta en las conversaciones de la gente común.
Todo se mueve. Todo tiembla, todo se reacomoda.
Las potencias se miran con desconfianza, las economías se tambalean, la tecnología avanza más rápido que la conciencia humana, y la gente —esa gente sencilla que solo quiere vivir en paz— siente que algo profundo está ocurriendo, aunque no siempre pueda explicarlo.
Pero tal vez el verdadero cambio no está afuera.
Tal vez el mayor cambio debe ser interior.
Durante siglos la humanidad ha vivido señalando culpables:
culpando a gobiernos, a ideologías, a la naturaleza, a la tierra, a culturas, a religiones, a sistemas, a enemigos reales o imaginarios. Siempre mirando hacia afuera. Siempre pensando que el problema no soy yo; que son “los otros”.
Sin embargo, el momento histórico que vivimos parece exigir algo más difícil:
mirarnos al espejo.
Porque cada sociedad es, en el fondo, un reflejo de su propia gente y sus propias contradicciones.
Las guerras nacen del odio que llevamos dentro y que cultivamos y fomentamos.
Las tiranías nacen del "miedo que toleramos".
Las "injusticias nacen del silencio" de los que prefieren no incomodarse.
La humanidad ha aprendido a conquistar la luna, a dividir el átomo y a crear máquinas que piensan…
pero todavía le cuesta dominar algo mucho más complejo:
sus propios demonios.
El egoísmo.
La mentira.
La ambición desmedida.
La indiferencia ante el dolor ajeno.
Esas son las sombras que cargamos.
Y ningún progreso tecnológico puede ocultarlas para siempre.
Tal vez por eso este tiempo, con todas sus altas y bajas, sus crisis y tensiones, también puede ser una oportunidad. Una sacudida colectiva que obligue a despertar. A dejar de vivir dormidos entre propaganda, distracciones y promesas vacías.
Despertar significa asumir responsabilidad.
Responsabilidad por lo que pensamos.
Por lo que toleramos.
Por lo que callamos.
Y también por lo que defendemos.
Porque el futuro del mundo no lo decidirán únicamente los poderosos en grandes salones ni los líderes en sus discursos.
Lo decidirá la conciencia de millones de personas comunes que un día comprendan que "la dignidad, la verdad y la libertad no se delegan".
Se viven.
El mundo está cambiando, sí.
Pero el verdadero cambio llegará cuando la humanidad entera tenga el valor de enfrentarse a sí misma…
y decidir, de una vez por todas, A QUÉ CLASE DE CIVILIZACIÓN QUIERE PERTENECER! 🌎
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