LA EUFORIA Y EL OPTIMISMO NO LIBERAN LOS PRESOS
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--Por Tío Bero.
......Hay algo peligroso en el aire… y no es la represión de siempre.
Es peor: es la ilusión y el exceso de optimismo adelantados.
...Mucha euforia.
Demasiada confusión.
La gente repite, comparte, celebra y olvida cosas: “Cuba Ya Casi Casi Es Libre”.
¿Casi?...¿Libreeee!!!
...Y entonces viene la pregunta inoportuna del Tío incómodo y metiche, la que nadie quiere escuchar en medio de la fiesta:
¿Y los más de 1200 presos políticos… qué?
...Porque no son números.
...No son estadísticas para informes internacionales.
Son nombres, familias, padres, hijos, hermanos, vecinos y vidas detenidas en una celda.
--Son madres esperando.
--Son hijos creciendo sin ver a sus padres.
--Son hombres y mujeres que dijeron lo que muchos aún callan… y están pagando el precio completo.
...Pero parece que ahora estorban.
Sí, estorban en el relato optimista.
Molestan en el discurso de “Ya Casi Casi”
--Interrumpen la narrativa bonita de una libertad que se piensa, se huele, pero que todavía no ha llegado.
...De pronto, el objetivo y el foco cambiaron.
Ya no es la denuncia constante.
Ya no es la exigencia firme.
Ahora es la especulación, el rumor, la euforia, la adrenalina, la emoción desbordada, sí; ...pero sin base sólida.
Y mientras tanto, en Cuba, la realidad no ha cambiado para ellos: y "ELLOS" son los Presos Políticos, que están entre rejas, interrogatorios, abusos y olvido; y esos no son ni "un poquito libres" siquiera. PRESOS por pensar y por pedir libertad para todos incluyendo los que ya no quieren hablar de ellos.
...Porque eso es lo más peligroso:
el olvido disfrazado de esperanza y de "casi casi".
... Una cosa es tener fe.
Otra muy distinta y peligrosa es declarar victoria antes de la victoria.
...Un país no es libre porque lo decreten "libre" por casi unanimidad, o porque lo parezca en redes sociales.
...Un país no es libre porque alguien lo diga con entusiasmo y optimismo.
--Un país no es libre mientras haya en las sombras uno, uno solo por pensar diferente.
Así de simple.
Así de crudo.
Así de real.
Así de duro.
...La libertad no llega en rumores.
...No se decreta en comentarios de internet.
...No se construye ignorando a los que siguen pagando el precio del silencio.
...Por eso, antes de celebrar…
antes de repetir que “ya casi”…
antes de dejarnos llevar por la ola contagiosa, viral y súper optimista…
...Respiremos. Hagamos silencio un segundo.
Y escuchemos lo que ya no se dice... eso de lo que ya no se habla.
...Porque desde las cárceles de Cuba no se oye euforia.
Se oye otra cosa: duda, abandono, soledad, dolor y confusión.
...Se oye resistencia.
...Se oye dignidad.
Y se oye una pregunta que sigue sin respuesta:
¿Y nosotros…ya nos olvidamos de ellos???
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