LA DIGNIDAD NO ES ACOSTUMBRARSE A LA MISERIA
--Por Tío Bero
... En Cuba nos han repetido durante décadas una idea muy peligrosa: que la dignidad consiste en sufrir, aguantar, resistir, callar y sobrevivir aunque la vida sea un desastre. Nos han querido convencer de que vivir con apagones, con hambre, con salarios que no alcanzan ni para comprar café, arroz y aceite; con hospitales sin recursos y con jóvenes huyendo del país… es una especie de sacrificio heroico.
Pero no.
La dignidad no es vivir en la miseria.
Mucho menos morir en ella.
La dignidad verdadera consiste en salir del fondo y de esa miseria.
Un ser humano digno no es el que se resigna a que todo esté roto, sino el que exige que las cosas se compongan y funcionen; el que quiere trabajar y que su trabajo alcance para vivir. El que quiere electricidad, comida, transporte, medicina y libertad para pensar y hablar sin miedo.
--La dignidad no es hacer colas eternas de 5 horas pa' comprar un pedazo de pollo.
--La dignidad no es luchar la mitad de un día por una jabita con un poco de arroz y dar gracias y agradecérselo al PCC como si fuera un milagro del cielo.
--La dignidad no es aceptar que vivir mal es una virtud revolucionaria.
--Eso no es dignidad.
Eso es humillación y sobrevivencia obligada.
...Durante años se ha romantizado la pobreza como si fuera una medalla moral. Como si ser pobre fuera más noble que querer prosperar. Como si aspirar a una vida normal fuera una traición anti cubana.
Pero ningún pueblo del mundo construye un futuro glorificando la escasez, la sumisión y la mendicidad.
Los pueblos dignos Producen, Crean, Piensan, Aspiran, Trabajan, Prosperan, Discuten, Eligen y Avanzan. No se quedan atrapados en el fango, en consignas viejas mientras todo alrededor se cae a pedazos.
El cubano no nació para vivir de limosnas, ni de remesas, ni de promesas eternas.
...El cubano nació para trabajar, pensar, inventar, decidir, comerciar, estudiar, viajar, emprender y vivir bien.
Porque la dignidad de un pueblo no se mide por CUÁNTO AGUANTA.
Se mide por CUÁNTO SE LEVANTA.
Y el día que los cubanos entiendan plenamente esta verdad, ese día empezará algo nuevo: no la resignación de siempre, sino la salida definitiva de la miseria.
Porque la dignidad, al final, no es vivir y resistir la pobreza.
LA DIGNIDAD ES SALIR, Y DEJAR ATRÁS LA POBREZA.
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