NEGOCIAR SIN JUSTICIA: EL PECADO DE CAMBIAR UN DICTADOR POR OTRO
--Por Tío Bero, (con poquito cafe pa' no pensar tan profundo)
...... En el debate sobre el futuro de Cuba y Venezuela, muchos
--hablan de “transiciones”,
--de “negociaciones”
--de "transacciones"
--y de “salidas políticas”.
... Pero hay una pregunta moral que no he oído y no puede evitarse: ¿de qué sirve una transición si al final lo único que se hace es cambiar un dictador por otro más presentable?
Sería un crimen histórico.
Durante décadas, ambos países han vivido bajo sistemas autoritarios que han concentrado el poder, limitado libertades y provocado crisis económicas y sociales profundas. En el caso cubano, más de sesenta años de poder de un mismo sistema político han marcado la vida nacional; en Venezuela, el chavismo ha dominado el país durante más de dos décadas.
Sin embargo, cuando el poder comienza a tambalearse, aparece siempre la tentación del “arreglo”. El pacto silencioso. El acuerdo entre élites. Ese que promete estabilidad a cambio de olvidar la justicia.
El problema es que la historia demuestra que esos pactos casi siempre traicionan al pueblo.
Cuando se negocia sin exigir responsabilidades, los mismos aparatos de poder sobreviven: los mismos servicios de inteligencia, las mismas redes de corrupción, los mismos grupos militares o económicos que sostuvieron al régimen tirano anterior. El dictador puede desaparecer de la escena, pero el sistema que creó continúa intacto y maquillado.
Y entonces ocurre el engaño:
se anuncia “cambio”, pero la vida del ciudadano sigue igual.
...En Cuba, por ejemplo, cualquier transición real tendría que enfrentar estructuras de poder económico y militar profundamente arraigadas dentro del Estado.
...En Venezuela, muchos temen que incluso sin un líder como Nicolás Maduro, el aparato chavista continúe controlando instituciones clave del país.
Por eso la verdadera pregunta no es solo quién gobierna, sino QUIÉNES Y QUÉ TIPO DE SISTEMA QUEDA EN PIE.
La justicia no es venganza.
Es memoria.
Es responsabilidad.
Es garantía de que los crímenes contra el pueblo no se repitan.
Si la comunidad internacional o las élites políticas deciden simplemente negociar para colocar una cara nueva —un dictador más educado, más joven, más diplomático, más “agradable”— entonces el sacrificio de millones de cubanos y venezolanos habrá sido inútil.
La dignidad de un pueblo no se negocia.
Una transición verdadera requiere tres cosas simples y difíciles a la vez:
1--Libertad Política 'Real',
2--Instituciones Nuevas,
3--Justicia Para Los Abusos Del Pasado.
...Sin eso, todo lo demás es teatro.
Y cambiar un tirano odiado por otro más simpático no es progreso.
...Es simplemente otra forma diferente de dictadura.
Comments