LA HISTORIA DEL INDIO HATUEY
🌿--Por Tío Bero, (con candela de la buena, con historia y con alma!)🔥
......Antes de que la isla de Cuba se llenara de discursos, consignas y “orientaciones”, hubo un hombre que no pidió permiso para ser libre.
...Hatuey no es historia contada porque sí. Hatuey sí existió y no era cubano de nacimiento. Venía de La Española, (hoy RD y Haití), huyendo del horror que los españoles ya estaban sembrando allí. Pero no vino a esconderse… vino a avisar a los medios que había en Cuba.
...Llegó a Cuba como quien trae una profecía amarga:
--“Amigos, vienen hombres blancos… con un dios extraño… y una sed de oro que no se sacia.”
...Y no se quedó en palabras.
Organizó resistencia. Peleó. Quemó campamentos. Hizo lo que hoy llamaríamos guerrilla, pero con honor, machete de dignidad y lanza de desesperación.
...Porque Hatuey entendió algo que muchos entienden tarde:
👉 que el abuso no se negocia, se enfrenta.
🔥""CAPTURA Y TRAICIÓN""
...Los españoles, liderados por Diego Velázquez de Cuéllar, no estaban para cuentos. Lo persiguieron como si fuera un crimen pensar distinto. Y lo capturaron.
...Y entonces vino el momento más brutal… y más grande.
🔥 ""EL FUEGO Y LA ETERNIDAD""
...Antes de quemarlo vivo, un fraile le ofreció el cielo.
El cielo… después de todo lo que habían hecho.
...Hatuey preguntó:
--“¿Allá arriba van los españoles?”
--Le dijeron que sí.
...Y entonces soltó una frase que todavía retumba como trueno en la historia:
👉 --“Pues yo no quiero ir al cielo con esos hombres allá.”
...Así de simple y crudo, sin poesía barata. Sin discurso largo. Sin miedo a nada.
...Prefirió el infierno antes que compartir eternidad con sus verdugos.
...Y ahí, en la hoguera de Yara, entre Bayamo y Manzanillo, Cuba, nació algo más fuerte que el fuego:
👉 la idea de resistencia cubana.
🧠"LO QUE DEJÓ HATUEY"
...No dejó libros.
No dejó discursos televisados.
No dejó promesas.
...Dejó algo más incómodo: El primer “NO” grandioso en la tierra cubana.
...La primera rebeldía sin permiso.
...Y la primera lección de que la dignidad no se mendiga ni se negocia.
.......
CUARTETICAS REBELDES...
De Hatuey nos cuentan los viejos
que no vino a suplicar,
vino a prenderle candela
al abuso colonial.
Trajo historias de masacre
desde la otra orilla amarga,
y aquí sembró la conciencia
como quien siembra una llama.
No tenía uniforme,
ni discurso pa’ grabar,
pero tenía lo que falta:
sus cojones pa’ pelear.
Lo cazaron como fiera,
por decir la verdad cruda,
que el oro valía más
que la vida en nuestra Cuba.
Le ofrecieron paraíso
con sermón de conveniencia,
pero él vio la trampa clara:
era cielo… sin decencia.
“Y si allá van esos mismos…”
preguntó sin titubear,
“guárdense ese cielo entonces,
yo no quiero ese lugar.”
Y lo quemaron despacio,
pa’ que aprendiera a temer,
pero el fuego hizo lo suyo:
¡¡lo volvió eterno otra vez!!
No dejó firma ni cargo,
ni una silla que heredar,
pero dejó una pregunta
que incomoda aún hoy más:
¿Quién se vende por promesas
y quién se planta de pie?
Hatuey ardió en esa historia…
...y hay quien arde sin arder.
Y dicen que el indio ardía,
pero no pidió clemencia,
porque hay fuegos que liberan
y otros… son pura vergüenza.
Hatuey no hablaba en consignas
ni en cadena nacional,
su mensaje era más simple:
“o eres libre… o eres sal.”
No hubo aplausos ni cámaras,
ni un buen “like” que lo salvara,
solo un pueblo medio ciego
y una verdad que quemaba.
El fraile con voz suave
le pintó la vida eterna,
pero Hatuey vio aquel negocio:
fe mezclada con condena.
Le dijeron “obediencia”,
le vendieron “redención”,
y él respondió con silencio…
que gritaba 'Rebelión'.
Qué ironía de la historia,
qué lección tan natural:
el que muere por ser libre
vive más que el inmortal.
Hoy nos sobran los discursos
con sabor a repetido,
y hacen falta más Hatueyes
que no olviden lo vivido.
Porque hablar es muy barato,
resistir… ese es el lío,
no es lo mismo estar caliente
que quemarse por lo mío.
Si el miedo dicta la agenda
y el valor pide permiso,
no hace falta tanta hoguera…
ya esa alma está en cenizo.
Hatuey no tuvo partido,
ni consigna que cuidar,
pero tuvo lo más grande:
no arrodillarse jamás!
En Cuba aún sopla el humo
de aquel grito original,
no lo apagaron hogueras…
ni lo han podido apagar.
Hatuey no pidió permiso
ni pidió autorización,
y fue libre sin papeles…
ni cuño de aprobación.
Hoy abundan los valientes
de micrófono y café,
pero tiemblan si la cosa
se les vira al revés.
Hay quien grita “¡libertad!”
desde un cómodo sillón,
y hay quien arde en el silencio…
sin discurso ni canción.
Le cambiaron los verdugos,
pero el libreto es igual:
prometer cielo en la tierra
y cobrarlo en libertad.
Y si Hatuey mirara esto,
tal vez vuelve a preguntar:
“¿Dónde están los que no venden
lo que no se debe dar?”
No todo fuego es historia,
ni toda llama es valor,
hay quien la prende por ruido…
y hay quien arde por honor.
Entre el miedo y la costumbre
se nos cuela la quietud,
y se nos vuelve paisaje
lo que antes era inquietud.
Hatuey no murió en la hoguera,
eso es cuento mal contado,
Se Mudó Pa’ La Conciencia
Del Que No Se Ha Arrodillado!!!
🔥 ...Y cierro con esta, pa’ que se quede zumbando:
..........
...Si algún día falta el fuego
y la memoria también…
no culpes a los verdugos...
... fue que faltaron Hatueys.
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