CUANDO UN PUEBLO DICE: ¡BASTA!""

 --Por Tío Bero.

......Hay momentos en la historia en que los pueblos dejan de murmurar y empiezan a hablar claro. Momentos en que el miedo se cansa de vivir dentro del pecho y sale por la boca y por los poros de la piel convertido en una sola palabra: ¡BASTA!

“Basta” no es un grito cualquiera.

Es una frontera.

Es el punto donde la paciencia se rompe y la dignidad se levanta.

Durante años —a veces décadas— un pueblo puede soportar escasez, hambre,  mentiras, promesas incumplidas, abusos de poder y discursos vacíos que no te alimentan. Los gobiernos creen entonces que todo está bajo control. Confunden silencio con obediencia. Confunden resignación con apoyo.

Pero el silencio de un pueblo no siempre es sumisión.

Muchas veces es "acumulación".

--Se acumula el hambre.

--Se acumula la injusticia.

--Se acumula la humillación cotidiana.

--Se acumula la rabia de los jóvenes que no ven futuro.

--Se acumula el cansancio de los viejos que ya lo han visto todo...

...Y un día ocurre lo inevitable.

No hay un decreto que lo anuncie.

No hay un reloj que marque la hora exacta.

Simplemente el pueblo despierta.

Entonces el miedo cambia de bando.

Los poderosos, que durante años se sintieron eternos, empiezan a dudar y a mirar por encima del hombro. Revisan las lealtades. Sospechan de sus propios aliados. Descubren de pronto algo que siempre estuvo allí:

--Que ningún poder es infinito.

--Que ningún régimen es eterno.

--Que ningún pueblo puede ser sometido para siempre.

...Cuando un pueblo dice ¡basta!, algo profundo cambia en la historia.

Las consignas pierden fuerza.

La propaganda deja de convencer.

Los discursos ya no hipnotizan.

Y lo más peligroso para cualquier poder autoritario comienza a ocurrir:

La gente deja de creer.

En ese momento, el futuro empieza a moverse.

Puede tardar.

Puede tropezar.

Puede encontrar obstáculos.

Pero la historia demuestra una y otra vez que cuando un pueblo pierde el miedo y decide recuperar su dignidad, ningún aparato de poder logra detenerlo para siempre.

Porque al final, por encima de gobiernos, ideologías y discursos, hay una verdad simple:

Los pueblos pueden aguantar mucho.

... Pero no aguantan eternamente.

Comments